...LA GUERRA ES LA ANTITESIS DE LA PAZ Y NOSOTRAS LUCHAMOS POR LA PAZ...

11 de abril de 2026

Mensaje de agradecimiento a la Mesa de Diálogo Martin Luther King Jr

Madres contra la Guerra 10 de abril de 2026

Hoy recibimos esta medalla con profunda emoción… pero también con plena conciencia.

La recibimos de la Mesa de Diálogo Martin Luther King no como un punto de llegada…
sino como un compromiso renovado.

Porque este reconocimiento no es solo para Madres contra la Guerra.
Es para cada madre que ha llorado a un hijo en la guerra.
Para cada joven que ha dicho “no” al reclutamiento.
Para cada militar que ha tenido el valor de escuchar su conciencia.

Es para el pueblo.

En Madres contra la Guerra, desde el 1 de mayo de 2003, hemos denunciado la militarización de Puerto Rico…
hemos señalado cómo la guerra se alimenta de la pobreza, de la desigualdad,
de la falta de oportunidades para nuestra juventud.

Nos oponemos al reclutamiento militar que convierte la necesidad en herramienta de guerra.
Y afirmamos con claridad:
nuestra juventud no nació para la guerra… nació para la vida.

También defendemos con firmeza la objeción por conciencia.
Porque negarse a matar… es un acto de profunda humanidad.
Porque decir “no” a la guerra… es decir “sí” a la vida.

Y en ese camino, nos guía el pensamiento de Martin Luther King Jr.,
quien nos advirtió con claridad:

“Llega un momento en que el silencio es traición.”

Hoy no guardamos silencio.
Hoy denunciamos la guerra… denunciamos la ocupación… denunciamos la injusticia.

Porque como también nos enseñó:

“La injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todas partes.”

No hay fronteras para el dolor humano.
No hay excusas para la violencia organizada.

Por eso creemos en una paz activa, una paz con justicia.
Una paz que no se construye con armas… sino con dignidad.

Como dijo Martin Luther King Jr.:

“La paz verdadera no es simplemente la ausencia de tensión; es la presencia de la justicia.”

Y en tiempos como estos, donde la guerra se normaliza,
donde se invierten miles de millones en destrucción mientras nuestros pueblos sufren,
levantamos otra vez su llamado urgente:

“Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o pereceremos juntos como necios.”

Nuestra lucha es por las familias militares…
por las familias civiles…
por la niñez que crece bajo la sombra de la guerra…
por quienes viven el trauma, el desplazamiento, la pérdida.

Nuestra lucha es por la vida.

Y creemos, profundamente, que la no violencia no es debilidad…
es fuerza moral.

Como afirmó King:

“La no violencia es una poderosa y justa arma que corta sin herir y ennoblece a quien la empuña.”

Hoy recibimos esta medalla en nombre de quienes resisten.
De quienes no se rinden.
De quienes creen que otro mundo es posible.

Gracias a la Mesa de Diálogo Martin Luther King por este reconocimiento.
Gracias por mantener viva una voz que sigue siendo urgente… necesaria… transformadora.

Y a nuestro pueblo le decimos:
seguimos…
seguimos denunciando…
seguimos organizando…
seguimos luchando…

Hasta que la paz con justicia deje de ser un sueño…
y se convierta en realidad.

Muchas gracias.

Sonia Santiago Hernandez y las

Madres contra la Guerra

Reverendo Juan Ángel Gutiérrez 
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7 de abril de 2026

OBJECIÓN por CONCIENCIA


      Varios militares y /o sus familiares se han comunicado con nosotras tratando de salir de la milicia. Estamos trabajando un caso de un joven ausente sin autorización quien se enciuentra preso, pues su condición emocional no le permite continuar en la milicia. Tenemos otro caso de un joven militar quien se queja de acoso e intimidaciones en su unidad pues ha expresado que no va a renovar el contrato militar y es víctima de vejaciones y discrimen. Sostenemos que ese contrato militar no es "voluntario". Una vez lo firman, los militares se convierten en prisioneros de las fuerzas armadas. Pero, el mismo reglamento militar contempla el derecho de los militares a convertirse en objetores por conciencia. Cuando los Juicios en Nuremberg a soldados fascistas después de la segunda Guerra Mundial, invariablemente los militares afirmaban haber cometido las barbaries contra judíos, católicos , homosexuales y otros grupos discriminados , por haber seguido órdenes de sus oficiales. Por unanimidad, los jueces acordaron que el soldado tiene derecho a objetar medidas que a su juicio, vayan en contra de sus principios. Desde entonces, los reglamentos militares de los países aliados contemplan el derecho del militar a acojerse a la objeción por conciencia. Un excelente ejemplo a seguir es el del joven boricua Pablo Paredes Burgos, quien no solamente objetó ir a Irak, sino que denunció públicamente la ilegalidad, las injusticias y el genocidio causado por las guerras de Irak y Afganistán y quien cumplió tres meses de trabajos forzosos por haberse negado a participar y a ser cómplice.
        Como Madres, creamos vida, nosotras cultivamos . La guerra es la antítesis de la maternidad. Nosotras abrazamos la vida y trabajamos para asegurar un ambiente estable para nuestros hijos. EXHORTAMOS A LOS MILITARES BORICUAS A QUE REFLEXIONEN Y SE ACOJAN AL ESTATUS DE OBJECIÓN POR CONSCIENCIA. El objetor por consciencia es una persona que cree que es malo matar a otro ser humano en una guerra. La milicia define la objeción por consciencia como: "una objeción firme y sincera a la guerra …", debido a creencias morales, éticas y religiosas. Algunas personas piensan que una vez el militar firma un contrato, es imposible reclamar el estatus de objeción por consciencia. La realidad es que en muchas ocasiones los firmantes son jóvenes sin experiencia militar, pero una vez adentro de la milicia es que reclaman y obtienen el estatus de objeción por consciencia .

Solicitar el estatus de objetor por consciencia es un proceso arduo, pero no imposible: no te pueden obligar a matar si no quieres ir a la guerra. Para obtener el estatus de objetor por conciencia, debe el militar solicitarlo por escrito a su oficial comandante (commanding officer). En la solicitud se debe incluir:

• La naturaleza de las creencias del militar acerca de la guerra,

• Cómo las creencias del militar cambiaron o se desarrollaron desde que firmó el contrato militar,

• Desde cuándo y por qué sintió que no podía ya participar en la milicia por sus creencias y

• Cómo su vida ha cambiado como resultado de esas creencias.

Una vez se somete la solicitud, se tienen tres entrevistas: con un psiquiatra, con un capellán militar y con un oficial investigador. Cuando se reúne con el oficial investigador, el militar puede estar representado por un(a) abogado (a) o consejero(a).

Se pueden traer testigos que den fe de las creencias del militar : amigos, familiares, clérigos, u otros militares. Para más información : 1-800-394-9544 girights@objector.hotline

En Puerto Rico: madrescontralaguerra@gmail.com:   787-619-5175










Honradas y agradecidas. " Lo preocupante no es la perversidad de los malos sino la indiferencia de los buenos", Martin Luther King Jr.

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Honradas y agradecidas de la Mesa de Diálogo Martin Luther King Jr. " Lo preocupante no es la perversidad de los malos sino la indiferencia de los buenos ".


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Sale del cargo el jefe del Estado Mayor de EE.UU. en medio de la guerra contra Irán - RT

29 de marzo de 2026

Fuera las bases militares de EEUU en Puerto Rico. Que limpien..no a la guerra, si a la paz



COMUNICADO DE PRENSA Madres contra la Guerra
Puerto Rico | 29 de marzo de 2026
Madres contra la Guerra denuncia la contaminación en Roosevelt Roads, la lentitud en su limpieza y exige la salida de las bases militares de Puerto Rico
Madres contra la Guerra denuncia enérgicamente la permanencia en Puerto Rico de la mal llamada base Roosevelt Roads. No son los caminos de Roosevelt, son los caminos de nuestra gente. Para su construcción, el Departamento de Defensa de Estados Unidos expropió aproximadamente 8,600 cuerdas de terreno entre 1941 y 1943, particularmente en el barrio Guayacán de Ceiba, donde se concentraron desalojos forzosos de familias. Como consecuencia, el municipio de Ceiba perdió cerca del 41% de su territorio, mientras que Naguabo fue despojado de alrededor de 1.5 millas cuadradas.
Denunciamos la grave contaminación ambiental en la antigua base naval de Roosevelt Roads en Ceiba, así como la inaceptable lentitud en los procesos de limpieza por parte de las autoridades federales de Estados Unidos.
Diversos informes federales han identificado múltiples áreas altamente contaminadas dentro de la base, incluyendo el antiguo vertedero (landfill), zonas de almacenamiento de combustibles y tanques subterráneos, áreas de mantenimiento de aeronaves contaminadas con solventes industriales, así como muelles y zonas costeras impactadas por descargas contaminantes.¹ Estas áreas contienen hidrocarburos, metales pesados y compuestos orgánicos volátiles como el tricloroetileno (TCE), todos reconocidos por sus efectos adversos a la salud humana y al ambiente.²
A pesar de que estos sitios han sido identificados bajo programas federales como el proceso de cierre de bases (BRAC) y el programa de restauración ambiental de la Marina, la limpieza avanza a un ritmo alarmantemente lento.³ Muchas de estas zonas continúan sin ser completamente remediadas, exponiendo a las comunidades cercanas a riesgos ambientales significativos. El militarismo, además, es responsable del uso intensivo de combustibles fósiles y del desperdicio de recursos naturales esenciales como el agua.
Denunciamos que esta negligencia constituye una forma de violencia ambiental y una violación a los derechos humanos del pueblo puertorriqueño. No es aceptable que, tras décadas de militarización, las comunidades continúen pagando el costo con su salud, su ambiente y su futuro.
Denunciamos además que desde estas bases militares se proyecta poder para intervenir e invadir países hermanos, convirtiendo a Puerto Rico en plataforma de guerra y en cómplice forzado de conflictos que violentan el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos. Nuestro territorio no puede seguir siendo utilizado para fines de agresión militar.
Exigimos:
La aceleración inmediata de la limpieza en todas las áreas contaminadas identificadas.
Transparencia total sobre el estado de cada sitio contaminado dentro de Roosevelt Roads.
Monitoreo independiente de la calidad del agua, el suelo y el aire.
La participación activa de las comunidades en la toma de decisiones.
La intervención urgente del Departamento de Salud, el DRNA y la Junta de Calidad Ambiental.
El cierre definitivo de todas las bases militares en Puerto Rico y la desmilitarización del archipiélago.
La experiencia de Vieques demuestra que la contaminación militar deja consecuencias profundas y duraderas, incluyendo impactos documentados en la salud pública.⁴ Roosevelt Roads no puede seguir siendo un territorio contaminado en espera indefinida de justicia ambiental.
Madres contra la Guerra reafirma su compromiso con la defensa del ambiente, la salud y la vida. La desmilitarización implica también la reparación total de los daños causados.
¡Fuera las bases militares de Puerto Rico!
¡Ni contaminación ni militarismo!
¡Por la vida, la salud y la justicia ambiental!
Sonia Santiago Hernández, Ph.D.
Portavoz, Madres contra la Guerra
📞 787-619-5175
Referencias
1.U.S. Navy, Final Environmental Impact Statement for the Disposal and Reuse of Naval Station Roosevelt Roads, Puerto Rico (Washington, DC: Department of the Navy, 2004).
2. Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR), Toxicological Profile for Trichloroethylene (TCE) (Atlanta: U.S. Department of Health and Human Services, 2019).
3.U.S. Navy, Base Realignment and Closure (BRAC) Program Management Office, "Naval Station Roosevelt Roads Environmental Restoration," actualizado 2026, https://www.bracpmo.navy.mil⁠�.
4. Lorrin Pang et al., "Cancer Incidence in Vieques, Puerto Rico," Puerto Rico Health Sciences Journal 29, no. 4 (2010): 325–331.




22 de marzo de 2026

Denunciamos el uso de Puerto Rico por el militarismo estadounidense en todas sus manifestaciones, este escrito denuncia el uso de Puerto Rico para experimentar el agente naranja. ¡ Nunca más!

Fernando Cabanillas, M.D.
Opinión, El Nuevo Día 22 de marzo de 2926

¿Puede el Agente Naranja explicar la epidemia silenciosa de cáncer en Puerto Rico ? Mitos comunes sobre el origen del cáncer
Por Fernando Cabanillas
El Departamento de Defensa de Estados Unidos acaba de desclasificar, hace unos días, una cantidad de información hasta ahora secreta. En su publicación titulada Agent Orange & Military Herbicide Testing in Puerto Rico, documentan el uso aquí del Agente Naranja y otros herbicidas. Este documento incluye los impactos ambientales y de salud. Ya no es mito. No es rumor en las redes sociales. No es paranoia. Es historia bien documentada.

En las décadas del cincuenta y el sesenta, el ejército estadounidense almacenó y roció herbicidas tácticos en varios puntos de la Isla: Cerro Las Mesas y La Jagua en Mayagüez; Guánica, Las Marías, El Yunque, Río Grande, Loíza, Joyuda y, por supuesto, Vieques y Culebra. Esto incluyó experimentos con los herbicidas 2,4-D, 2,4,5T y mezclas equivalentes a Agente Naranja en parcelas pequeñas. Entre otras cosas, evaluaron cómo reaccionaban los bosques tropicales, la velocidad de defoliación y la persistencia del químico. También midieron efectos en suelos, vegetación y condiciones climáticas para extrapolar resultados a escenarios de guerra. En el documento recién publicado no detallan con precisión las localizaciones exactas dentro de esas parcelas que se rociaron.

Las cantidades usadas aquí no se acercaron a las que se rociaron en Vietnam con el objetivo explícito de deforestar y facilitar la localización del enemigo. La toxicidad de este compuesto depende en gran parte de la presencia de dioxina TCDD, uno de los carcinógenos más potentes jamás estudiados. Puede todavía detectarse de 20 a 50 años más tarde cuando se entierra en suelos tropicales, y más de 100 años cuando se deposita en sedimentos de ríos, lagos o costas.

Si queremos entender el potencial impacto en Puerto Rico, basta mirar lo que ocurrió en Vietnam.

20 de marzo de 2026

17 de marzo de 2026

Artículo publicado en El Nuevo Día martes 17 de marzo de 2026

Por Sonia Santiago Hernández, Ph.D.
La reciente escalada militar de Estados Unidos e Israel contra Irán representa una tragedia humana, económica y moral cuyas consecuencias se extienden mucho más allá del campo de batalla. Mientras los gobiernos hablan de "seguridad" y "operaciones estratégicas", la realidad que enfrentan los pueblos es la de muerte, destrucción y sufrimiento innecesario.
Según las cifras disponibles hasta el momento, esta guerra ya ha causado la muerte de más de 4,800 personas en Irán y ha dejado más de 10,000 personas heridas, muchas de ellas civiles. Familias enteras han sido destrozadas por bombardeos, hospitales han quedado desbordados y comunidades enteras viven bajo el terror constante de los ataques aéreos.
La tragedia también alcanza a las propias fuerzas militares estadounidenses. Trece militares de Estados Unidos han muerto y más de 150 han resultado heridos, recordándonos una vez más que las guerras siempre terminan enviando a jóvenes —muchos de ellos provenientes de comunidades trabajadoras— a morir en conflictos que responden a intereses geopolíticos y económicos.
Pero el costo humano es solo una parte de esta devastación. El costo económico de esta guerra ya supera los 12 mil millones de dólares, una cifra que resulta obscena cuando se compara con las necesidades urgentes de la población.
Con 12 mil millones de dólares se podrían financiar programas de vivienda accesible, ampliar los sistemas de salud pública, fortalecer la educación, combatir la pobreza infantil y apoyar a las comunidades que enfrentan crisis económicas. En lugar de ello, ese dinero se destina a bombas, misiles y operaciones militares que solo generan más violencia. El complejo militar industrial se beneficia a costa de la salud y la vida. 
Las consecuencias económicas de la guerra también se sienten en todo el planeta. El conflicto ha provocado un aumento en el precio del petróleo, lo que inevitablemente encarece la gasolina y todos los productos derivados del petróleo. Esto significa que millones de familias verán aumentar el costo de transportarse, de producir alimentos y de mantener sus hogares. La guerra, una vez más, se convierte en un impuesto oculto que pagan los pueblos del mundo.
A este panorama se suma un impacto menos visible pero profundamente real: la angustia y la ansiedad colectiva que provocan las guerras. Las poblaciones que viven bajo bombardeos experimentan traumas profundos, pero también quienes observan desde lejos el desarrollo de estos conflictos sienten la inseguridad y el miedo ante un mundo cada vez más militarizado. Las guerras no solo destruyen ciudades; también erosionan la salud mental de generaciones enteras.
En Puerto Rico conocemos demasiado bien las consecuencias del militarismo. Durante más de un siglo, nuestro país ha sido utilizado como plataforma militar en el Caribe. Miles de jóvenes puertorriqueños han sido enviados a guerras que no decidieron, mientras nuestras comunidades continúan enfrentando pobreza, desigualdad y abandono social.
Por eso, frente a la guerra contra Irán, es imprescindible levantar una voz clara de denuncia. La seguridad verdadera no se construye con bombas ni con invasiones. Se construye con justicia social, cooperación entre los pueblos y respeto al derecho internacional.
El mundo necesita hospitales, escuelas, energías limpias y programas que dignifiquen la vida humana. Sin embargo, el complejo militar-industrial continúa beneficiándose de conflictos que enriquecen a unos pocos mientras empobrecen y traumatizan a millones.
La humanidad enfrenta desafíos enormes: crisis climática, desigualdad económica, desplazamientos masivos de población y crisis de salud mental. Ninguno de estos problemas se resuelve con más guerra.
Es hora de preguntarnos, con urgencia moral y política: ¿cuántas vidas más deben perderse antes de que entendamos que la guerra nunca ha sido la solución?
Los pueblos del mundo merecen paz. Y esa paz solo será posible cuando la vida humana valga más que los intereses de la guerra. 🕊️

8 de marzo de 2026

7 de marzo de 2026

Las Madres contra la Guerra Desde Puerto Rico condenamos la invasión de Estados Unidos e Israel contra Irán. Como madres y familiares de militares sabemos el horror de las guerras no solamente para los militares sino también para las miles de víctimas inocentes de los países invadidos. Por ellos denunciamos:

1. Fue un acto de agresión internacional perpetrado desde el 28 de febrero 
Este ataque, presentado cínicamente como una acción "preventiva", constituye un acto de agresión que viola el derecho internacional, la soberanía de los pueblos y los principios más básicos de humanidad.
Las guerras iniciadas por las grandes potencias no responden a la defensa de la democracia ni de los derechos humanos. Responden a intereses económicos, como el petróleo , estratégicos y geopolíticos.
2. Víctimas civiles: el costo humano de la guerra
Como ocurre en todas las guerras, las principales víctimas son civiles inocentes.
Bombardeos contra ciudades y áreas pobladas han provocado cientos de muertes, incluyendo niñas, niños y familias enteras. Las guerras modernas destruyen hogares, hospitales, escuelas y comunidades completas.
Cada bomba lanzada en nombre de la "seguridad" representa más sufrimiento humano, más desplazamiento y más muerte.
3. El verdadero motivo: petróleo y control geopolítico
Detrás de esta invasión se encuentran intereses estratégicos vinculados al control del petróleo y de las rutas energéticas mundiales.
Irán se encuentra junto al estrecho de Ormuz, uno de los puntos geopolíticos más importantes del planeta.
Por este estrecho marítimo transita aproximadamente el 20 % del petróleo transportado por barco en el mundo.
Controlar esta zona significa controlar una de las arterias energéticas más vitales de la economía global.
La historia demuestra que muchas guerras modernas han sido impulsadas por la ambición de controlar recursos naturales, especialmente petróleo y gas.
4. El papel del complejo militar-industrial
Esta guerra también responde a los intereses del complejo militar-industrial, la poderosa alianza entre:
fabricantes de armas
contratistas militares
corporaciones de seguridad
sectores políticos que dependen del gasto militar
Las guerras representan negocios multimillonarios para las industrias armamentistas.
Mientras pueblos enteros sufren bombardeos y destrucción, corporaciones de armas registran ganancias récord vendiendo misiles, drones, sistemas de defensa y maquinaria militar.
La guerra se ha convertido en una industria altamente lucrativa.
5. El peligro de una escalada global
La ofensiva contra Irán amenaza con desestabilizar todo el Medio Oriente y podría provocar una guerra regional de grandes proporciones.
La escalada militar pone en peligro la paz internacional y aumenta el riesgo de un conflicto mucho más amplio que arrastre a múltiples países.
La humanidad no necesita más guerras.
Necesita diplomacia, cooperación y justicia internacional.
6. Un llamado a los militares: objeción por conciencia
Desde Puerto Rico hacemos un llamado claro a los soldados y oficiales que puedan ser enviados a participar en esta guerra.
Los exhortamos a reflexionar profundamente y ejercer su derecho a la objeción por conciencia.
Ningún ser humano está obligado moralmente a participar en una guerra injusta ni a convertirse en instrumento de agresión contra otro pueblo.
La historia ha demostrado que la obediencia ciega no puede estar por encima de la conciencia humana.
Existen mecanismos legales para solicitar objeción por conciencia, y organizaciones que pueden orientar a quienes decidan no participar en actos de guerra.
7. Nuestra posición desde Puerto Rico
El pueblo de Puerto Rico conoce bien las consecuencias del militarismo. Durante décadas nuestra nación ha sido utilizada como plataforma militar para operaciones y guerras de Estados Unidos.
Por esa razón afirmamos con claridad:
No en nuestro nombre.
No más guerras por petróleo y poder. Fuera las bases militares estadounidenses de Puerto Rico.
No más muerte para enriquecer la industria de la guerra.
La maternidad es vida.
La guerra es muerte.
8. Nuestro llamado
Exigimos:
Cese inmediato de los bombardeos y de la invasión contra Irán
Respeto al derecho internacional y a la soberanía de los pueblos
Protección de la población civil
Soluciones diplomáticas y negociaciones de paz
Madres contra la Guerra
Puerto Rico
"La maternidad es vida. La guerra es muerte."

5 de febrero de 2026

COMUNICADO DE PRENSA
Madres contra la Guerra
San Juan, Puerto Rico
5 de febrero de 2026
INDIGNACIÓN ANTE EL DESPILFARRO MILITAR Y EL USO DE PUERTO RICO COMO PLATAFORMA DE GUERRA
Las Madres contra la Guerra expresamos nuestra más profunda indignación ante el anuncio de nuevos y multimillonarios gastos militares por parte del gobierno de los Estados Unidos, así como ante la complaciente respuesta de la gobernadora de Puerto Rico, quien nuevamente actúa como portavoz de intereses ajenos al bienestar de nuestro pueblo.
Resulta moralmente inaceptable que, en medio de una crisis económica y social que golpea a nuestras comunidades, se destinen miles de millones de dólares a fortalecer maquinaria de guerra.  Cada dólar invertido en armamentos es un dólar que se le niega a la niñez, a la salud pública y al desarrollo digno de nuestro país. 
Condenamos enérgicamente que Puerto Rico siga siendo utilizado como plataforma militar estratégica para intervenciones en América Latina y el Caribe. Nuestra isla no es un portaviones ni un cuartel general para agresiones contra pueblos hermanos. No aceptamos que desde nuestro territorio se planifiquen, entrenen o ejecuten acciones militares que promueven la violencia, la desestabilización y la guerra.
La respuesta de la gobernadora, celebrando estos gastos y presentándolos como "oportunidades económicas", es una afrenta al pueblo puertorriqueño. No queremos una economía dependiente de la industria militar ni empleos atados a la destrucción de otros pueblos. Puerto Rico necesita inversiones en educación, salud, energía renovable, agricultura y desarrollo sostenible, no en bases, ejercicios militares y armas.
Reafirmamos que la militarización ha traído a Puerto Rico contaminación ambiental, desplazamiento de comunidades, enfermedades, violencia y dependencia económica. Los ejemplos de Vieques, Roosevelt Roads, Camp Santiago, Fort Allen y tantas otras instalaciones militares son evidencia clara del daño permanente que estas políticas han causado.
Exigimos:
El cese inmediato del uso de Puerto Rico como plataforma militar.
La eliminación de los gastos militares en Puerto Rico, el cierre definitivo de todas las instalaciones militares en Puerto Rico.
La descontaminación total de los terrenos impactados por actividades militares.
Respeto a la voluntad del pueblo puertorriqueño de vivir en paz y sin imposiciones bélicas.
Las Madres contra la Guerra continuaremos denunciando estas injusticias y movilizando a nuestro pueblo en defensa de la vida, la paz y la soberanía. Puerto Rico debe ser un territorio de paz, no un eslabón más en la maquinaria de guerra de Estados Unidos.
¡No al militarismo!
¡Sí a la vida, la justicia y la paz!
Contacto para la prensa:
Sonia Santiago Hernández, Ph.D.
Portavoz, Madres contra la Guerra
Tel. 787-619-5175

16 de enero de 2026

Puerto Rico’s Mothers Against War Turn to Revolutionary Love | The Nation

Por la paz , que se respete la soberanía de Venezuela y de todas las naciones

📣 CONVOCATORIA A LA PRENSA
Madres contra la Guerra
Sábado 17 de enero de 2026 | 4:00 p.m.
📍 Frente a la Base Aérea Muñiz, Carolina
Manifestación para denunciar las bases militares en Puerto Rico, la invasión a Venezuela del 3 de enero y la contaminación que enferma a militares y comunidades.
Puerto Rico no es plataforma de guerra.
Contacto:
Sonia Santiago Hernández, portavoz
📞 787-619-5175


7 de enero de 2026

No a la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico , no a la impunidad, piquete frente a la base aérea Muñíz de Carolina sábado 17 de enero 4 pm

COMUNICADO DE PRENSA
Madres contra la Guerra
Para publicación inmediata
San Juan, Puerto Rico.         7 de enero de 2026 Madres contra la Guerra denuncia enérgicamente la anunciada movilización militar a gran escala del Ejército de los Estados Unidos en Puerto Rico, la cual incluirá el desplazamiento de miles de efectivos y maquinaria militar pesada a través de carreteras y espacios públicos de la isla, bajo el pretexto de realizar ejercicios operativos y de "preparación ante emergencias".
Según la información divulgada por el Departamento de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos y reportada por Noticentro (WAPA), este despliegue forma parte de lo que han denominado la "Semana del Ejército en el Caribe", una operación que normaliza la presencia militar en la cotidianidad de nuestro país y expone a la población civil a una demostración innecesaria de fuerza armada.
Aunque portavoces militares han intentado desvincular esta movilización del contexto geopolítico actual —incluyendo la creciente militarización del Caribe y las tensiones en Venezuela—, para el pueblo puertorriqueño resulta imposible ignorar el patrón histórico: Puerto Rico ha sido utilizado repetidamente como plataforma militar, laboratorio de guerra y territorio de ensayo, sin consentimiento ni consulta democrática.
Madres contra la Guerra afirma categóricamente que Puerto Rico no es un campo de maniobras militares. El uso de nuestras carreteras, comunidades y espacios públicos para ejercicios de guerra representa una forma de militarización que afecta la seguridad emocional, social y física de nuestras familias, particularmente de la niñez, las personas mayores y quienes viven cerca de instalaciones militares.
Resulta profundamente ofensivo que se intente justificar este despliegue alegando un supuesto impacto económico positivo, cuando la militarización ha dejado a Puerto Rico un legado de contaminación ambiental, enfermedades, desplazamiento comunitario y trauma social, como ha quedado demostrado en lugares como Vieques, Culebra, Roosevelt Roads, Ramey y otras instalaciones militares en la isla.
Desde Madres contra la Guerra exigimos transparencia, rendición de cuentas y respeto al pueblo puertorriqueño. Demandamos que se detenga el uso de nuestro país para ejercicios militares que no responden a nuestras necesidades reales y que se abra un proceso de consulta pública antes de cualquier despliegue de esta magnitud.
Reiteramos nuestro compromiso con la paz, la objeción por conciencia, la desmilitarización de Puerto Rico y el derecho de los pueblos a vivir libres de ocupación y amenazas armadas.
Puerto Rico quiere escuelas, salud y justicia social, no tanques ni soldados en sus calles.
Contacto a la prensa:
Sonia Santiago Hernández
Portavoz – Madres contra la Guerra
📞 787-619-5175


3 de enero de 2026

En solidaridad con Venezuela, no a la invasión

COMUNICADO DE PRENSA
Madres contra la Guerra
Puerto Rico | 3 de enero de 2026
Madres contra la Guerra condena enérgicamente la agresión de Estados Unidos contra Venezuela
Las Madres contra la Guerra condenamos enérgicamente la agresión perpetrada por el gobierno de los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela en la madrugada de hoy. Denunciamos que este operativo militar responde a intereses económicos y geopolíticos dirigidos a la incautación del petróleo, el oro y los minerales raros del pueblo venezolano.
Estados Unidos enfrenta un agotamiento acelerado de sus propias reservas petroleras, estimadas en apenas seis años. Ante esta realidad, ha optado nuevamente por la guerra y la invasión como mecanismo para garantizar el acceso forzado a recursos estratégicos, sin respeto alguno por la soberanía de las naciones ni por el derecho internacional.
Las madres puertorriqueñas no olvidamos. A nuestros hijos e hijas se les llevó a Irak bajo el engaño de que existían armas de destrucción masiva, una mentira que luego fue ampliamente reconocida. Hoy se repite el mismo patrón: se intenta justificar una nueva agresión mediante el discurso del narcotráfico, atribuyendo falsamente a Venezuela el origen de las drogas que circulan en la región. Se trata de una narrativa fabricada para encubrir una guerra de rapiña.
Hacemos un llamado directo a los militares, en particular a los y las puertorriqueñas dentro de las fuerzas armadas, a no convertirse en cómplices de esta invasión y a acogerse a la objeción por conciencia. Desde Madres contra la Guerra reiteramos que podemos orientar y acompañar a quienes decidan no participar en esta barbarie. No aceptamos que un solo puertorriqueño o puertorriqueña sea parte de esta agresión contra un pueblo hermano.
Convocamos al país a manifestar su repudio hoy sábado, 3 de enero, a las 4:00 p. m., frente al edificio federal en la avenida Chardón, en Hato Rey, en unión a la Red de Solidaridad con Venezuela.
Reafirmamos nuestro compromiso con la paz, la autodeterminación de los pueblos y la vida.
El Caribe es zona de paz.
Contacto:
Madres contra la Guerra
Tel. 787-619-5175