Madres contra la Guerra 10 de abril de 2026
Hoy recibimos esta medalla con profunda emoción… pero también con plena conciencia.
La recibimos de la Mesa de Diálogo Martin Luther King no como un punto de llegada…
sino como un compromiso renovado.
Porque este reconocimiento no es solo para Madres contra la Guerra.
Es para cada madre que ha llorado a un hijo en la guerra.
Para cada joven que ha dicho “no” al reclutamiento.
Para cada militar que ha tenido el valor de escuchar su conciencia.
Es para el pueblo.
En Madres contra la Guerra, desde el 1 de mayo de 2003, hemos denunciado la militarización de Puerto Rico…
hemos señalado cómo la guerra se alimenta de la pobreza, de la desigualdad,
de la falta de oportunidades para nuestra juventud.
Nos oponemos al reclutamiento militar que convierte la necesidad en herramienta de guerra.
Y afirmamos con claridad:
nuestra juventud no nació para la guerra… nació para la vida.
También defendemos con firmeza la objeción por conciencia.
Porque negarse a matar… es un acto de profunda humanidad.
Porque decir “no” a la guerra… es decir “sí” a la vida.
Y en ese camino, nos guía el pensamiento de Martin Luther King Jr.,
quien nos advirtió con claridad:
“Llega un momento en que el silencio es traición.”
Hoy no guardamos silencio.
Hoy denunciamos la guerra… denunciamos la ocupación… denunciamos la injusticia.
Porque como también nos enseñó:
“La injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todas partes.”
No hay fronteras para el dolor humano.
No hay excusas para la violencia organizada.
Por eso creemos en una paz activa, una paz con justicia.
Una paz que no se construye con armas… sino con dignidad.
Como dijo Martin Luther King Jr.:
“La paz verdadera no es simplemente la ausencia de tensión; es la presencia de la justicia.”
Y en tiempos como estos, donde la guerra se normaliza,
donde se invierten miles de millones en destrucción mientras nuestros pueblos sufren,
levantamos otra vez su llamado urgente:
“Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o pereceremos juntos como necios.”
Nuestra lucha es por las familias militares…
por las familias civiles…
por la niñez que crece bajo la sombra de la guerra…
por quienes viven el trauma, el desplazamiento, la pérdida.
Nuestra lucha es por la vida.
Y creemos, profundamente, que la no violencia no es debilidad…
es fuerza moral.
Como afirmó King:
“La no violencia es una poderosa y justa arma que corta sin herir y ennoblece a quien la empuña.”
Hoy recibimos esta medalla en nombre de quienes resisten.
De quienes no se rinden.
De quienes creen que otro mundo es posible.
Gracias a la Mesa de Diálogo Martin Luther King por este reconocimiento.
Gracias por mantener viva una voz que sigue siendo urgente… necesaria… transformadora.
Y a nuestro pueblo le decimos:
seguimos…
seguimos denunciando…
seguimos organizando…
seguimos luchando…
Hasta que la paz con justicia deje de ser un sueño…
y se convierta en realidad.
Muchas gracias.
Sonia Santiago Hernandez y las
Madres contra la Guerra
Reverendo Juan Ángel Gutiérrez



