...LA GUERRA ES LA ANTITESIS DE LA PAZ Y NOSOTRAS LUCHAMOS POR LA PAZ...

24 de agosto de 2007

La Convención del “complejo militar industrial”

Esta semana en Puerto Rico se celebra la 129va Convención de la Asociación de Guardias Nacionales de Estados Unidos y este próximo domingo 26 de agosto, a la 1:00 de la tarde, miles de puertorriqueños se darán cita frente al Centro de Convenciones en Isla Grande, para protestar un evento que glorifica la guerra, las armas y el militarismo.

Para las más de 40 organizaciones que integran la Alianza Contra la Convención de la Guardia Nacional, esta Convención ofende nuestra dignidad de pueblo ante el creciente número de soldados puertorriqueños que pierden su vida en las guerras contra Irak y Afganistán y el uso de nuestro territorio nacional para fines bélicos.



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Como bien hemos denunciado, uno de los elementos más sobresalientes de este evento es la venta y exhibición de equipos y de las tecnologías más avanzadas en armas químicas, biológicas y nucleares para la guerra, por más de 600 empresas. Así también, la prominente participación de Generales de alto rango de las Fuerzas Armadas, de políticos y congresistas estadounidenses.
La Asociación de Guardias Nacionales de Estados Unidos, fundada en el 1878,  representa a cerca de 45,000 oficiales y entre sus objetivos están el cabildear ante el Congreso estadounidense para asegurar que los soldados cuenten con el mejor equipo y entrenamiento necesarios para el combate. Este punto puede ser razonable, pero lo que no es sensato es el rol preponderante del llamado complejo militar industrial.

Es evidente que el programa de la Convención, más allá de los elementos sociales y protocolares, es un fiel reflejo de la advertencia del presidente Dwight D. Eisenhower, cuando al finalizar su mandato en el 1961, en su discurso a la nación señaló que "en los consejos de gobierno tenemos que cuidarnos de la ilegítima influencia adquirida, a sabiendas o no, por el complejo militar-industrial".
El temor de Eisenhower es una aterradora realidad, la política estadounidense está bajo el control del complejo militar-industrial, esto es un conjunto de empresarios, políticos y militares, que indistintamente ocupan posiciones claves tanto en el gobierno, como en la empresa privada y en el Congreso, en función de asegurar las mejores tajadas del presupuesto militar.

Es un secreto a voces cómo la industria armamentista invierte millones en el financiamiento de las campañas políticas, industrias que, por cierto, tendrán una destacada presencia en la Convención de la Asociación de la Guardia Nacional en San Juan.

Es importante destacar la influencia indebida y el patrón de corrupción del complejo militar industrial, que a nombre de la llamada "guerra contra el terrorismo", una minoría de poderosos se enriquece sin medir las consecuencias de sus actos, sólo defienden sus propios intereses. Gracias a la avaricia de estos mercaderes de la muerte el gobierno estadounidense lleva a cabo una guerra inmoral e ilegal, que cada día cobra la vida y la salud de soldados y de inocentes civiles, provoca la migración forzosa de miles de iraquíes, así como la destrucción de su infraestructura social, económica y cultural, y la contaminación al ambiente y a la salud humana con todo tipo de sofisticados armamentos.

Por tal razón, la Alianza contra la Convención de la Guardia Nacional, convoca a todos los sectores de la sociedad puertorriqueña a participar de la manifestación pacífica este próximo domingo 26 de agosto, a la 1:00 de la tarde, frente al Centro de Convenciones en Isla Grande.

Nuestro llamado a la ciudadanía es a rechazar todas aquellas actividades que promueven el militarismo, que a fin de cuentas sólo sirve para afianzar el imperialismo, el colonialismo, la destrucción y la muerte.

El complejo militar industrial es un serio obstáculo para el logro de una sociedad libre, justa  y democrática. Vamos a reafirmar el derecho a una Cultura de Paz.

* La autora es Directora del Proyecto Caribeño de Justicia y Paz e integrante de la Alianza Contra la Convención de la Guardia Nacional.

Wanda Colón Cortés*
ESPECIAL PARA CLARIDAD