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18 de octubre de 2006

654.965 iraquíes muertos a consecuencia de la guerra: Estudio íntegro

 
Cifras de mortalidad en Iraq tras la invasión de 2003: 654.965 iraquíes muertos a consecuencia de la guerra

Gilbert Burnham, Riyadh Lafta, Shannon Doocy, Les Roberts
The Lancet



Antecedentes: Como consecuencia de la invasión de Iraq, se informó que durante el período transcurrido desde marzo de 2003 a septiembre de 2004 se había producido en ese país un excedente de mortalidad de 100.000 personas. Nuestro objetivo era actualizar esa estimación.
Método: El método utilizado para llevar a cabo la investigación, entre mayo y julio de 2006, consistió en una encuesta transversal mediante un muestreo de grupos en todo el territorio de Iraq. Se hizo una selección aleatoria de 50 grupos en 16 Gobernorados, cada grupo constaba de 40 familias. Se recopiló la información sobre el número de muertes acaecidas en esos hogares.
Resultados: Se excluyeron 3 grupos del análisis final al no haberlos configurado correctamente; se reunieron los datos de 1.849 familias que abarcaban a un conjunto de 12.801 personas integradas en 47 grupos. Durante el período de observación, se informó que había habido 1.474 nacimientos y 629 muertes. La tasa de mortalidad antes de la invasión era de 5,5 al año por cada 1000 habitantes (95% CI* 4,3-7,1), comparada con el 13,3 al año por cada 1000 habitantes (10,9-16,1) en los 40 meses que siguieron al momento de la invasión. Estimamos, pues, que hasta el mes de julio de 2006 se produjo un excedente de 654.965 (392.979-942.636) iraquíes muertos a consecuencia de la guerra, cifra que se corresponde con el 2-5% de la población del área sometida a estudio. De las muertes habidas tras la invasión, la violencia causó 601.027 (426.369-793.663), siendo el motivo más común de muerte los disparos con armas de fuego.
Interpretación: La cifra de personas que mueren en Iraq continúa en ascenso. La proporción de muertes atribuidas a las fuerzas de la coalición en 2006 ha disminuido, aunque las cifras actuales han venido creciendo año tras año. La muerte por armas de fuego sigue siendo la causa principal, aunque han aumentado las muertes provocadas por coches-bomba.
Introducción
Tras la invasión de Iraq en el año 2003 por la coalición dirigida por EEUU, había gran preocupación por conocer la escalada en las cifras de muertos iraquíes. Para poder contabilizar las muertes violentas se han utilizado varios métodos, incluidos los datos sobre muertes aportados por el Ministerio de Sanidad, las cifras de las morgues y los informes de los medios de comunicación [1-2]. Las valoraciones más conocidas son las del Iraq Body Count, que, desde el comienzo de la invasión y hasta el 26 de septiembre de 2006, estimó que habían muerto entre 43.491 y 48.282 iraquíes [1]. Los cálculos del Ministerio iraquí del Interior para el mismo período eran un 75% más altos que los del Iraq Body Count [2]. Una ONG iraquí, Iraqiyun, estimó el número de muertes, desde el momento de la invasión hasta julio de 2005, en 128.000; para averiguar esa cifra, se utilizaron varias fuentes, incluidas las entrevistas a las familias [3].
El Departamento de Defensa estadounidense lleva algún tipo de registro de las muertes iraquíes, a pesar de haber negado inicialmente su existencia. Recientemente, la base de datos del Multi-National Corps-Iraq Significant Activities (MNC-I) publicó cifras de víctimas iraquíes. Estos datos estimaban la tasa de víctimas civiles en 117 muertos al día entre mayo de 2005 y junio de 2006, sobre la base de las muertes acaecidas en sucesos en los que la coalición intervino. Ha habido también varias investigaciones que han calculado el alcance del conflicto sobre la población [6-8]. Como era previsible, estas investigaciones han encontrado cifras bastante más altas que los seguimientos con medios de vigilancia pasiva.
Además de la violencia, el suministro precario de agua, el sistema de tratamiento de aguas residuales inactivo y el suministro eléctrico limitado también suponen riesgos para la salud [9-10]. Un servicio sanitario en profundo deterioro, con problemas de seguridad para poder acceder a él, junto a la huida del país de los profesionales sanitarios, añaden más riesgos aún. La gente obligada a desplazarse a causa de la actual violencia sectaria amplía el número de personas en situación de vulnerabilidad. En muchos conflictos, esas causas indirectas han motivado la mayor parte de las muertes de civiles [11-12].
En 2004, llevamos a cabo una investigación por todo Iraq con 33 grupos seleccionados al azar, de 30 familias cada uno y una media de ocho residentes por familia, para determinar el excedente de mortalidad durante los 17-18 meses que sucedieron a la invasión de 2003 [8]. El estudio estimó que se había dado un excedente de mortalidad de al menos 98.000 personas (95% CI 8.000-194.000) después de excluir, como causa de posible desviación, la alta mortalidad registrada en la muestra de Faluya. Alrededor de la mitad del excedente de muertes recogidas en el estudio de 2004 lo eran por causas violentas, y alrededor de la mitad de las muertes violentas tuvieron lugar en Faluya.
Para poder determinar cómo han influido los sucesos en curso en Iraq en las tasas de mortalidad, entre mayo y julio de 2006 repetimos la investigación con las familias a nivel nacional, incluyendo también el período considerado por el estudio de 2004.

Métodos
Participantes y procedimientos
Para medir la mortalidad hicimos un estudio de cohorte transversal a nivel nacional de las muertes ocurridas desde enero de 2002 hasta julio de 2006. La información facilitada por las familias aportaba el número de muertes que se habían producido en todos los hogares entre el 1 de enero de 2002 y la invasión del 18 de marzo de 2003, y esos datos se comparaban con las muertes acaecidas desde el momento de la invasión hasta la fecha del estudio. Se calculó que un tamaño de muestra de 12.000 personas resultaba adecuado para identificar, con un 95% de seguridad y una capacidad de un 80%, una duplicación de una tasa estimada de mortalidad bruta de 5,0 al año por cada 1000 habitantes antes de la invasión, y se hizo la selección tratando de equilibrar la necesidad de obtener datos fiables con un nivel aceptable de riesgo para los equipos que iban a desarrollar el trabajo de campo. La muestra siguió el mismo enfoque utilizado en 2004 [8], excepto en lo que respecta a la selección de los lugares de la encuesta, que se hizo con números aleatorios aplicados a las calles o bloques en vez de un sistema de posicionamiento global (GPS, en sus siglas en inglés), ya que los encuestadores sentían que si eran vistos con una unidad GPS podrían poner en riesgo sus vidas. La utilización de unidades de GPS podía llegar a ser definida como blanco en una zona de ataques aéreos, o hacer pensar que la unidad era en realidad un control con detonación remota. Al reducir la encuesta a un grupo de hogares cercanos los unos a los otros, se facilitaba que hubiera una actitud favorable hacia la misma al poder las familias comentarla mediante el boca a boca, creando así menos riesgos para los entrevistadores.
Como primera fase de la muestra, se seleccionaron sistemáticamente 50 grupos por Gobernorado, con una población proporcional de tamaño aproximado sobre la base de la población estimada en 2004 por el Ministerio iraquí de Planificación/UNDP [Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo] (tabla 1). En la segunda fase, se hizo una relación de población o de población estimada con las unidades administrativas constituyentes del Gobernorado, y se seleccionaron al azar las ubicaciones de forma proporcional al tamaño de la población. La tercera fase consistió en una selección aleatoria de las calles principales dentro de la unidad administrativa a partir de una lista con todas las calles principales. Se seleccionó entonces una calle residencial de entre una lista de calles residenciales que cruzaban la calle principal. En la calle residencial, se numeraron las casas y se escogió un hogar al azar para comenzar. Desde este hogar de inicio, el equipo siguió con la residencia adyacente hasta que fueron encuestados 40 hogares. Para este estudio, se definió el hogar como una unidad donde sus miembros comen juntos y tienen una entrada distinta desde la calle o una entrada independiente al apartamento.
TABLA 1: Población por provincias y ubicación de los grupos

Población a mediados de 2004 Número de grupos
Bagdad 6.554.126 12
Nínive 2.554.270 5
Basora 1.797.758 3
Suleimaniya 1.715.585 3
Thi-Qar 1.493.781 3
Babilonia 1.472.405 3
Irbil 1.418.455 3
Diyala 1.392.093 3
Anbar 1.328.776 3
Salah al-Din 1.119.369 2
Nayaf 978.400 2
Wassit 971.280 1
Qassidiya 911.640 1
Tamim 854.470 1
Missam 787.072 1
Kerbala 762.872 1
Muzanna 554.994 0
Dahuk 472.238 0
TOTAL 27.139.584 47

Los dos equipos de entrevistadores que llevaron a cabo la encuesta estaban integrados por dos mujeres y dos hombres, con el director de campo (RL) actuando como supervisor. Todos tenían el doctorado en medicina y experiencia en medicina comunitaria y en anteriores investigaciones y hablaban inglés y árabe de forma fluida. Se llevó a cabo una sesión de entrenamiento de dos días. Las decisiones sobre los emplazamientos fueron tomadas por el director de campo. Se le dio al equipo entrevistador responsabilidad y autoridad para cambiar a un lugar alternativo si percibían que el nivel de inseguridad o de riesgo era inaceptable. En cada uno de los grupos se hacían preguntas sobre cualquier familia que hubiera estado viviendo allí durante el período de la investigación aunque que ya no existiera como tal porque todos sus miembros habían muerto o se habían marchado. Las casas que estaban vacías o las que rechazaban participar eran pasadas por alto hasta conseguir entrevistar a 40 hogares en todos los lugares.
Se le explicaba el objetivo de la encuesta a cada cabeza de familia o a su esposa, y se obtenía su consentimiento oral. Los participantes recibían seguridades de que no podrían ser identificados. No se proporcionaba nada a cambio. La investigación contaba con una lista actualizada de los miembros de la familia por sexo y se preguntaba quién había estado viviendo en el hogar desde el 1 de enero de 2002. Después, los entrevistadores preguntaban sobre nacimientos, muertes y emigración interior y exterior, y confirmaban que las incorporaciones y ausencia de residentes de las que se informaba explicaban las diferencias en la composición de la familia entre el principio y el final del período recogido. No se intentó hacer diferencias, durante las entrevistas, entre muertes de combatientes y no combatientes, ya que tal información sería probablemente ocultada por los miembros de las familias que estaban informando, y era arriesgado para los entrevistadores hacer esa pregunta. Las muertes eran recogidas sólo si los fallecidos habían vivido con continuidad en el hogar durante los tres meses anteriores al suceso. Se llevaron a cabo sondeos adicionales hasta un nivel aceptable, teniendo en cuenta las sensibilidades de las familias, para establecer la causa y circunstancias de las muertes. Al terminar las entrevistas, en los hogares donde se había informado que había habido muertes, los encuestadores pedían ver una copia de algún certificado de muerte y, si lo había, se anotaba. En algunos casos, si aparecían diferencias entre el relato de la familia y la causa mencionada en el certificado, se hacía necesario indagar más para establecer la causa fundamental de la muerte.
El estudio recibió la aprobación ética del Comité de Investigaciones Humanas de la Escuela de Sanidad Pública Johns Hopkins Bloomberg, en Baltimore, MD, EEUU, y de la Escuela de Medicina de la Universidad Al Mustansiriya, en Bagdad, Iraq.
Análisis estadístico
La entrada de datos se hizo con Microsoft Excel, SPSS versión 12.0, y STATA versión 8. Las tasas de mortalidad del período se calcularon sobre la base del intervalo medio de la población y con modelos de regresión. Las tasas de mortalidad y los riesgos relativos de mortalidad fueron valorados con modelos de regresión lineal-logarítimica en STATA [13].
TABLA 2: Muertes antes y después de la invasión por edad y causa (nº.=629)*

Para valorar el riesgo relativo, utilizamos un modelo que permitía una tasa de mortalidad de base lineal y una tasa relativa distinta para los tres intervalos de 14 meses posteriores a la invasión –marzo 2003/abril 2004; mayo 2004/mayo 2005; y junio 2005/julio 2006-. El SE** [error estándar] para las tasas de mortalidad se calculó con una estimación de varianza rigurosa que tenía en cuenta la correlación entre las tasas de muertes dentro de los mismos grupos a largo plazo [14]. El modelo de regresión lineal logarítmica suponía que la variación en las tasas de mortalidad a través de los grupos era proporcional a la tasa media de mortalidad; para valorar el efecto de este supuesto, obtuvimos también CIs [intervalos de confianza] no paramétricos utilizando el muestreo repetitivo [13,15]. Como se trataba de un análisis de especial sensibilidad, valoramos el efecto de las diferencias entre los grupos ampliando los modelos para permitir que la tasa de mortalidad de base lineal variara por grupos. Estimamos los números de excedentes de muertes (tasas atribuibles) restando los valores previstos para las tasas de mortalidad antes de la guerra de las tasas de mortalidad después de la guerra en los tres períodos posteriores a la invasión. Se aplicaron proyecciones de mortalidad con tasas modelo a las estimaciones de la población iraquí a mediados del 2004, excepto en los casos de la población de Dahuk y Muthanna, que no participaron en la muestra, para establecer las proyecciones de mortalidad [9].

Rol de las fuentes de financiación
El Instituto de Tecnología de Massachussets, que fue quien asumió la mayor parte de la financiación, no tuvo ningún papel en la recogida o análisis de los datos ni en la preparación de la publicación. El Centro Johns Hopkins para Refugiados y Respuesta ante Desastres utilizó algunos fondos del presupuesto general para cubrir gastos de investigación. Todos los autores tuvieron acceso total a todos los datos; el autor coordinador tuvo la responsabilidad final para llevar a cabo la publicación.
Resultados
La encuesta se llevó a cabo entre el 20 de mayo y el 10 julio de 2006. Se incluyeron sólo 47 de los 50 grupos previstos en este análisis. En dos ocasiones, problemas en las comunicaciones tuvieron como consecuencia que no se visitaran los grupos de Muthanna y Dahuk, al haberse incluido en otros Gobernorados. En Wassit, la inseguridad hizo que el equipo escogiera la población más próxima de la zona, de acuerdo con el protocolo del estudio. Más tarde se descubrió que esa segunda localidad está situada actualmente en los límites del Gobernorado de Bagdad. Esos tres grupos mal constituidos fueron por tanto excluidos, dejando una muestra final de 1.849 hogares agrupados en 47 grupos seleccionados al azar. En 18 viviendas (0,99%), los residentes estaban ausentes; en 15 (0,8%), las familias rehusaron participar. En los pocos apartamentos visitados, el equipo siguió con las familias más cercanas dentro del edificio. Un equipo podía normalmente completar un grupo de 40 hogares en un día. Ningún entrevistador murió o resultó herido durante la investigación.
En un solo grupo, en Nínive, se informó de hogares donde todos sus miembros habían muerto o se habían marchado y estas muertes no se incluyeron en este informe. Las 1.849 familias que completaron la encuesta tenían 12.801 componentes en el momento de hacer el estudio; así, el tamaño medio de las familias era de 6 a 9 personas. De los 12.529 residentes de los que se registró su sexo, 6.123 (48,9%) eran hombres. Al principio del período recogido (1 de enero de 2002), se calculó la población del estudio en 11.956 personas, y se informó, durante el tiempo de la encuesta, de un total de 1.474 nacimientos y 629 muertes; se facilitó la edad en 610 de las 629 muertes, la información sobre el sexo fue recogida en todos los casos. Durante el período de la encuesta, hubo 129 familias (7%) que emigraron dentro del país y 152 (8%) que se marcharon fuera. Los equipos de investigación pidieron los certificados de muerte en 545 (87%) de las muertes informadas y se facilitó en 501 casos. La causa de muerte en las familias sin certificado de muerte no difería de las que sí los tenían.
De las 629 muertes recogidas, 547 (87%) se produjeron en el período posterior a la invasión (marzo 2003 a junio de 2006), comparadas con las 82 (13%) del período anterior a la invasión (enero de 2002 a marzo de 2003, tabla 2). La mayor parte de las muertes (485, 77%) eran de varones, y esto fue así en ambos períodos, pero más pronunciado en el período anterior a la invasión (57 de 82 muertes antes de la invasión vs 428 de 547 muertes tras la invasión). La ratio de las muertes entre hombres y mujeres tras la invasión era de 3/4 para todas las muertes, y 9/8 para muertes violentas (todas las muertes: 144 mujeres, 485 hombres; muerte violenta: 28 mujeres, 274 hombres). En general, las muertes por grupo de edad seguían la esperada curva demográfica con forma de J; sin embargo, en comparación, la mayoría de las muertes en varones se habían producido en el grupo de edad media (figura 1).

FIGURA 1: Muertes por edad y sexo conocido desde
el inicio del período de estudio


A: Todas las muertes (nº. = 610)
B: Muertes violentas (nº. = 287) 

La tasa de mortalidad bruta en el período anterior a la invasión fue de 4,5 por 1000 personas al año (95%CI 4,3-7,1) y durante todo el período posterior a la invasión fue de 13,3 por 1000 personas al año (10,9-16,1; tabla 3). Durante el período del estudio se registró un aumento multiplicado por cuatro, con un pico de 19,8 por cada 1000 habitantes por año (14,6-26,7) entre junio de 2005 y junio de 2006 (figura 2 y tabla 3).


TABLA 3: Tasas de mortalidad en los períodos de tiempo estudiados

Los datos son el número de muertos por 1000 personas al año (95% CI); *Tasa de mortalidad antes de la invasión vs tasa mortalidad tras la invasión

Las tasas de excedente de mortalidad tras la invasión mostraban en gran medida la misma tendencia ascendente, pasando de 2,6 por 1000 habitantes al año (0,6-4,7) sobre la tasa de base lineal en 2003, al 14,2 por 1000 habitantes al año (8,6-21,5) en 2006 (figura 2 y tabla 3). Se atribuye fundamentalmente la mortalidad excesiva a un aumento en la tasa por muerte violenta; sin embargo, en la última etapa del período post-invasión (2005-06), se apreció un aumento en la tasa de mortalidad no violenta. La tasa de excedente de mortalidad no violenta después de la invasión era de 0,7 por 1000 habitantes al año (-1,2-3,0).

FIGURA 2: Tasas de mortalidad durante el período 2002-2006

De las 302 de muertes violentas recogidas relacionadas con el conflicto, 300 (99%) ocurrieron tras la invasión (tabla 4). Se apreció un aumento en las tasas por muerte violenta en el período posterior a la invasión (figura 2). El análisis por tendencias mostró que esta tasa de muerte violenta aumentó significativamente en todos los períodos tras la invasión (p<0,0001) comparada con el período anterior a la invasión.
De las 302 muertes violentas, 274 (91%) eran hombres y, dentro de este grupo, las muertes se concentraban en los grupos de edad de 15-29 y 30-44 años (figura 1). La mayor parte de las muertes violentas se debieron a armas de fuego (56%), ataques aéreos, coches-bomba y otras explosiones/artillería, que contabilizaron cada una entre el 13-14% de las muertes violentas. El número de muertes por disparos aumentó consistentemente en todo el período post-invasión y en 2006 se notó un aumento brusco en las muertes por coches-bomba.

TABLA 4: Muertes violentas por causas y períodos


Las muertes violentas directamente atribuidas a las fuerzas de la coalición o a ataques aéreos fueron clasificadas como muertes violentas causadas por la coalición. En muchos otros casos no se conocía la parte responsable, o las familias vacilaban a la hora de identificarlas específicamente. Las muertes atribuibles a la coalición supusieron el 31% (95% CI 26-37) de las muertes violentas tras la invasión. La proporción de muertes violentas atribuibles a la coalición fue muy parecida en todos los períodos (p=0,058). Sin embargo, el número actual de muertes violentas, incluidas las que fueron causadas por las fuerzas de la coalición, fue aumentando cada año tras la invasión. Las muertes de hombres en edad militar, definida como el intervalo entre los 15-44 años de edad, fueron desproporcionadamente altas y contabilizaron el 59% (52-65) de las muertes violentas tras la invasión, a pesar de que este subgrupo recogía sólo el 24,4% de la población iraquí [16]. No aparecían diferencias, en la proporción de muertes violentas en hombres de edad militar, entre las muertes atribuidas a la coalición o a otras o desconocidas fuentes (p=0,168). Las tasas de mortalidad por Gobernorado se muestran en la figura 3.
De las 327 muertes no violentas que se recogieron, 80 (24%) tuvieron lugar antes de la invasión y 247 (76%) tras la invasión (tabla 2). Las tasas de mortalidad por causas no violentas antes y después de la invasión aparecen en la tabla 3. Las tasas de mortalidad por causas no violentas se mantuvieron esencialmente invariables hasta los primeros seis meses de 2006, punto en el cual aumentaron a casi dos muertes por cada 1000 habitantes y año; sin embargo, este aumento no fue significativo.
FIGURA 3: Tasas de muertes, por Gobernorado, por causas violentas

Las tasas de muertes en los Gobernorados con menos de tres grupos confirmaron los datos del estudio de 2004; las estimaciones en provincias con menos de tres grupos que no pudieron ser confirmadas son potencialmente inciertas debido al tamaño pequeño de la muestra
La ratio de muertes no violentas entre hombres y mujeres fue de 1,8 (211 muertes de hombres vs 116 de mujeres; p<0,0001). El 17% de las muertes no violentas afectó a los menores de 15 años, el 32% entre 15-59 años, y el 52% a los mayores de 60 años. Las muertes no violentas por época, edad y causa se describen en la tabla 2. Las condiciones cardiovasculares fueron la principal causa de muerte no violenta y se recogieron un 37% de muertes no violentas en todo el período estudiado. Otras causas importantes de mortalidad no violenta incluían el cáncer (14%), las enfermedades crónicas (13%), las muertes de bebés (12%), los accidentes (11%) y la edad avanzada (8%). Las causas de muertes no violentas fueron muy similares tanto antes como después de la invasión (p=0,290).
Estimamos que, como consecuencia de la invasión de la coalición, entre el 18 de marzo de 2003 y el mes junio de 2006, se produjo un excedente de muertes de iraquíes que alcanza la cifra de 654.965 (392.979-942.636 ) sobre la que cabría haberse esperado a partir de la base de la tasa bruta de mortalidad existente antes de la invasión. De estas muertes, estimamos que 601.027 (426.369-793.663) se debieron a la violencia.

Discusión
Estimamos que, como consecuencia de la invasión de la coalición iniciada el 18 de marzo de 2003, han muerto alrededor de 655.000 iraquíes por encima de la cifra que cabría esperar en una situación sin conflicto, lo que equivale a alrededor del 2,5% de la población en el área estudiada. Alrededor de 601.000 de este exceso de muertes se debieron a causas violentas. Nuestra valoración de la tasa de mortalidad bruta tras la invasión representa el doble de la tasa de mortalidad de base lineal, lo cual, según los estándares Sphere, constituye una situación de emergencia humanitaria [17].
Nuestra valoración de la tasa de mortalidad bruta o de todas las causas de mortalidad está en total acuerdo con la de otras fuentes [18-19]. La tasa de mortalidad bruta tras la invasión aumentó significativamente las cifras anteriores a la invasión y mostraba una tendencia ascendente. El número ascendente de muertes violentas sigue las pautas de los cuerpos contabilizados en las morgues, así como los informados por los medios y por Iraq Body Count [1-5-20].
Al aplicar las tasas de mortalidad referidas al período del estudio de 2004 [8], se obtiene una estimación, durante ese período en Iraq, de un exceso de muertes que alcanza la cifra de 112.000 (69.000-155.000). Así, los datos presentados aquí validan nuestro estudio de 2004, que, de forma cautelosa, estimó un exceso de mortalidad de casi 100.000 personas en septiembre de 2004.
Nuestras estimaciones sobre el excedente de muertes en Iraq son mucho más altas que las que proporcionan las medidas de vigilancia pasivas [1-5]. Esperábamos esta discrepancia. Los datos que se obtienen con la vigilancia pasiva casi nunca son completos, incluso en circunstancias de estabilidad, y son mucho menos completos durante los conflictos, cuando el acceso a las zonas es muy limitado y los hechos fatales podrían ser intencionadamente ocultados. Aparte de Bosnia, no hemos encontrado ninguna situación conflictiva donde la vigilancia pasiva recogiera más del 20% de las muertes registradas por métodos basados en estudios directos con la población. En diversas conflagraciones, la muerte y la enfermedad recogida por métodos basados en instalaciones infravaloraron los hechos en diez o más veces comparados con las estimaciones conseguidas a partir de la población [11-22-25]. Entre 1960 y 1990, los recuentos de los periódicos sobre las muertes por violencia política en Guatemala recogieron correctamente el 50% de las muertes en años de baja violencia, pero menos del 5% en los peores años de violencia [26]. Sin embargo, los recuentos de vigilancia son importantes para controlar las tendencias en el tiempo y para la consecución de datos individuales, y esos datos se enlazan estrechamente con nuestros hallazgos (figura 4).

FIGURA 4: Tendencias en el número de muertes recogidas por el
Iraq Body Count y el MultiNational Corps-Iraq
y las tasas de mortalidad halladas por este estudio


Las tasas de mortalidad por causas violentas han aumentado año tras año tras la invasión. A mediados de 2006, se produjeron 91 muertes violentas en seis meses, comparadas con las 27 de 2003 tras la invasión, las 77 de 2004 y las 105 de 2005, lo que sugiere que la violencia se ha incrementado sustancialmente. La causa atribuida a estas muertes ha cambiado también con el tiempo. Nuestros datos muestran que las armas de fuego son la causa más importante de muerte en Iraq, alcanzando alrededor de la mitad de las cifras de todas las muertes violentas. Sobre las muertes causadas por ataques aéreos durante 2006 se informó mucho menos que de las ocurridas en 2003-04, pero las muertes provocadas por explosiones de coche han aumentado desde finales de 2005. La proporción de muertes violentas atribuidas a las fuerzas de la coalición podría haber alcanzado su cenit en 2004; sin embargo, el número actual de muertes iraquíes atribuidas a las fuerzas de la coalición aumentó velozmente en el curso del 2005. No se clasificaron las muertes como causadas por las fuerzas de la coalición si las familias no tenían certidumbre sobre la parte responsable de las mismas; en consecuencia, el número de muertes y la proporción de muertes violentas atribuibles a las fuerzas de la coalición podrían suponer estimaciones muy cautelosas. En este estudio no se pudo distinguir entre asesinatos criminales y acciones de las fuerzas de la resistencia.
Por todo Iraq, los muertos y heridos por causas violentas se concentraban en la franja de edad comprendida entre la adolescencia y la media edad. Aunque algunos fueran probablemente combatientes, una serie de factores exponía a aquel grupo a más riesgos, por ejemplo, el estilo de vida, viajar en automóvil y los empleos fuera del hogar. Las circunstancias de un cierto número de muertes por disparos sugieren asesinatos o ejecuciones. Se tiene constancia de que las fuerzas de la coalición han declarado blanco a todos los hombres en edad militar [27-28].
Desde enero de 2002 hasta la invasión de 2003, todas las muertes en Iraq fueron virtualmente por causas no violentas. Las causas principales de muertes no violentas fueron las mismas que las causas principales de muertes en los hospitales de las que informó el Ministerio de Sanidad en 2005 y 2005 (datos no publicados). Las tasas de mortalidad por causas no violentas no han variado en esencial desde los niveles anteriores a la invasión hasta 2006, cuando aumentaron en 2,0 muertes por cada 1000 habitantes al año sobre la base lineal anterior a la invasión, un aumento que no era significativo. No estamos seguros de la razón del cambio observado en la ratio por sexo de adultos en las muertes del tramo de edad 15-59 años por causas no violentas entre el período anterior y el período posterior a la invasión (tabla 2), o por qué las muertes por causas cardiovasculares aumentaron después de la invasión.
Todas las investigaciones tienen errores y sesgos potenciales. La extrema inseguridad durante la misma podría haber introducido algunas desviaciones al tener que limitar el tamaño de los equipos, el número de supervisores y la duración del tiempo que se podía prudentemente pasar en todos los emplazamientos, lo que a su vez afectó al tamaño y naturaleza de los cuestionarios. Además, no era posible volver otra vez a los hogares después de la visita inicial porque se sentía que hubiera sido demasiado peligroso. Las familias, especialmente en los hogares que tenían combatientes asesinados, podían estar tratando de esconder algunas muertes. En estudios de esta clase, preocupa mucho que no se llegue a informar sobre la muerte de los niños pequeños [29-30]. Familias enteras podían haber sido asesinadas, lo que daría lugar a resultados sesgados. Los datos de población utilizados para la selección de la muestra tenían al menos dos años de antigüedad, y si las poblaciones habían emigrado posteriormente de áreas de mortalidad alta a zonas con baja mortalidad, la muestra podría haber representado excesivamente las zonas de alta mortalidad. La deficiente comunicación que provocó que no se hicieran entrevistas con los grupos de Duhuk y Muthanna hizo que asumiéramos que no había habido excedente de muertes en esas provincias (con un 5% de la población), lo que probablemente produjo una baja estimación de las muertes totales. Las familias podían haber informado de muertes que no se hubieran producido, aunque esto parece improbable, ya que la mayor parte de las muertes recogidas se corroboraron con certificado. Sin embargo, no se emiten certificados en el caso de la muerte de niños pequeños, y en algunos lugares ya no se expiden certificados de muerte; se estima, por tanto, razonable nuestro índice de confirmación del 92%.
Las emigraciones a gran escala fuera de Iraq pudieron afectar a nuestras estimaciones de muertes al haber disminuido el tamaño de la población. La emigración exterior podría introducir inexactitudes si ese proceso tuvo lugar predominantemente en hogares con alta o baja historia de muertes violentas. Es menos probable que los movimientos internos de población afectaran de forma apreciable en los resultados. Sin embargo, en nuestro estudio, el número de hogares individuales con emigración interior era la misma que los de emigración exterior.
Aunque los entrevistadores utilizaron un proceso muy elaborado para identificar los grupos, existe la posibilidad de que los entrevistadores se sintieran atraídos, mediante procesos conscientes o inconscientes, hacia hogares especialmente afectados. Si bien no hay evidencias de esa desviación, no se puede descartar su potencial [31]. Además, las familias podían haber identificado mal las circunstancias de la muerte. Las muertes podían haberse atribuido excesivamente o muy poco a las fuerzas de la coalición sobre una base coherente. Las cifras de las muertes no violentas eran bajas, por lo que se hacía difícil hacer una estimación de tendencias con fiabilidad. El hecho de no haber realizado el estudio en dos de los Gobernorados podía haber provocado una estimación a la baja del número de muertes, porque esas zonas son conocidas generalmente como Gobernorados con bajo nivel de violencia. Finalmente, las familias podrían no haber informado con precisión sobre el sexo de las personas que habían muerto. Las muertes femeninas podían estar recogidas a la baja o podría haberse sentido malestar al informar de determinadas muertes masculinas.
El destacado parecido entre las estimaciones de 2004 y 2006 sobre la mortalidad anterior a la guerra disminuye la preocupación sobre la capacidad de la gente para recordar las muertes con precisión en un período de 4 años. Asimismo, las pautas similares de mortalidad con el paso del tiempo, documentadas por nuestro estudio y por otras fuentes, corroboran nuestros descubrimientos sobre las tendencias en la mortalidad con el paso del tiempo [1-5-32].
En Iraq, al igual que en otros conflictos, son los civiles quienes más sufren las consecuencias de la guerra. En la guerra de Vietnam, murieron 3 millones de civiles; en la República Democrática del Congo, el conflicto causó entre 3 y 8 millones de muertes; y una población estimada en 200.000 personas, de entre un total de 800.000, murieron durante el conflicto en Timor Este [33-35]. Estimaciones recientes hablan de que en Darfur han muerto 200.000 personas en los últimos 31 meses [36]. Consideramos que casi 655.000 personas –el 2,5% de la población de la zona en estudio- han muerto en Iraq. Aunque esas tasas de muerte podrían ser comunes en épocas de guerra, la combinación entre la larga duración y las decenas de millones de personas afectadas han convertido ese conflicto en el conflicto internacional más mortífero del siglo XXI, hecho que debería ser motivo de gran preocupación para todos.
Al concluir nuestro estudio de 2004 [8], exhortamos encarecidamente para que una entidad independiente calculara el exceso de mortalidad que apreciábamos en Iraq. No se ha llevado a cabo. Continuamos creyendo que es urgentemente necesario que una entidad internacional independiente realice un control de la situación en cumplimiento de las Convenciones de Ginebra y de otros estándares humanitarios para situaciones de conflicto. Con datos fidedignos, las voces que alzan su voz en nombre de los civiles atrapados en un conflicto podrían conseguir atenuar el trágico coste humano de futuras guerras.

Colaboradores
G. Burnham, como investigador principal, se involucró en el diseño del estudio y en la aprobación ética, tomó parte en el análisis e interpretación de resultados, y dirigió la redacción del informe. R. Lafta dirigió el estudio de campo den Iraq, participó en el diseño del estudio y en el análisis, interpretación y redacción del manuscrito. L. Roberts promovió el estudio y ayudó con los análisis e interpretación de los datos y en la redacción del manuscrito.

Declaración de conflicto de intereses
Declaramos que no tenemos ningún conflicto de intereses.
Reconocimientos

Agradecemos la ayuda de Scott Zeger en el diseño del estudio y en el análisis; de Elizabeth Johnson en el análisis estadístico; de Courtland Robinson y Stan Becker, que colaboraron en el análisis demográfico; y de Elizabeth Dzeng, que ayudó en la gestión de los datos. Expresamos nuestra más profunda admiración por los esforzados iraquíes que recogieron datos y que han pedido no ser identificados. Agradecemos la financiación proporcionada por el Instituto de Massachussets de Tecnología y el Centro para los Refugiados y Respuesta ante Desastres de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg.

Referencias
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[33] Allukian M., Atwood P.L. : Public healt and the Vietnam war. In: Levy B.S., Sidel V.W., eds.: War and public health. Washington DC; American Public Health Association, 2000.
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[35] CNN: US approved E. Timor invasion: documents.
(acceso 2 de octubre de 2006).
[36]Hagan J., Palloni A.: Death in Darfur. Science 2006; 313: 1578-79.


The Lancet es una de las revistas médicas británicas más antiguas y respetadas en todo el mundo. Se publica semanalmente. Fue fundada en 1823 por Thomas Wakley y tomó el nombre del instrumento quirúrgico denominado "lanceta". Su editor-jefe actual es Richard Horton.

N. de T.:
* CI [Confidence interval]: En estadística, un intervalo de confianza aplicado a un parámetro de población es un intervalo entre dos números con una probabilidad asociada p que se genera a partir de una muestra aleatoria de una población subyacente, de forma que si la muestra se repitiera numerosas veces y el intervalo de confianza volviera a calcularse a partir de cada muestra siguiendo el mismo método, una proporción p de los intervalos de confianza contendría el parámetro de población de que se trate.
** SE: [Standard error]: En estadística, el error estándar de una medición, valor o cantidad es la desviación estándar de la distribución de una muestra.

Texto original en ingles:
http://www.thelancet.com/webfiles/images/journals/lancet/s0140673606694919.pdf

NOTA:
Las gráficas que han sido publicadas en el blog, junto con el texto, han sido modificadas, pero si de interesarle verlas completamente, solo escríbanos a: madrescontralaguerra@gmail.com. MCG

16 de octubre de 2006

Cómo el Petágono utiliza tácticas racistas para el reclutamiento de latinos

Jorge Mariscal

CounterPunch <http://www.counterpunch.org>
Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Germán Leyens
 
En un informe de la CIA de 1958 sobre actividades revolucionarias en Cuba, el agente a cargo escribió: "Che [Guevara] es bastante intelectual para ser latino." Una semejante afirmación racista no era poco común en documentos gubernamentales. Durante toda la Guerra Fría, el lenguaje burocrático oficial y su contenido, siguieron estando influenciados por antiguas teorías "científicas" sobre el carácter nacional y la psicología racial.

Aquellos de entre nosotros involucrados en el activismo y la investigación contra el racismo tenemos plena conciencia de que muchos estereotipos raciales originados en siglos pasados persisten en las salas de administración de las corporaciones, en las universidades, y en las líneas de producción en todo USA. Pero aunque sabemos que las afirmaciones de los conservadores sobre "condiciones iguales para todos," "el fin del racismo," y la "sociedad posterior a los derechos cívicos" no son más que retórica frívola, todavía nos sorpren demos al encontrar imágenes y conceptos del Siglo XIX reproducidos en sitios públicos a comienzos del Siglo XXI.

Como se ha informado ampliamente en los medios durante los últimos dos años, el interés del Pentágono por jóvenes latinos y latinas llegó a su máximo a fines de los años noventa, cuando los indicadores demográficos revelaron que los jóvenes latinos podrían constituir la mayor reserva de juventud en edad militar en las décadas futuras. Porque los jóvenes latinos estaban (y siguen estando) insuficientemente representados en las fuerzas armadas y porque sus oportunidades educacionales y económicas son limitadas en comparación con otros grupos, los estrategas del reclutamiento han estado ocupados fraguando una serie de "iniciativas hispánicas" bien financiadas.

Durante casi una década, el Pentágono ha gastado millones de dólares en campañas de reclutamiento en idioma español e impulsado procedimientos de naturalización de "vía rápida" para no-ciu dadanos. Incluso propuestas encomiables que asegurarían una residencia provisoria para estudiantes no-ciudadanos para que puedan asistir a la universidad (la Ley DREAM) han sido salpicadas de opciones militares encubiertas. (Vea la nota a continuación).

El retorno al racismo "científico"

Uno de los documentos fundacionales del racismo moderno es "La desigualdad de las razas humanas" (1853-1855) del conde Arthur de Gobineau. Este notable manual de pensamiento racista encontró su audiencia más entusiasta en el Reich alemán pero ejerció también su influencia en todos los racismos occidentales, especialmente en sus mutaciones norteamericanas.

En la conclusión de su capítulo sobre las "Desigualdades de los lenguajes," Gobineau escribe: "Todos los hechos, sin embargo, mencionados en este capítulo tienden a probar que, originalmente, existe una perfecta correspondencia entre las virtudes intelectuales de una raza y aquellas de su habla nativa ; los lenguajes son, en consecuencia, desiguales en valor y significación tal como las razas en sus cualidades y méritos que, como la sangre de un pueblo, desaparecen o son absorbidas, cuando son inundadas por demasiados elementos heterogéneos. Por lo tanto, aunque a menudo es difícil colegir de inmediato, en un caso particular, los méritos de un pueblo de los de su lenguaje, es bastante seguro que en teoría esto puede ser hecho siempre."

En la actualidad, el nombre de Gobineau es sólo conocido por un puñado de eruditos. Pero la lógica racista que informó sus escritos sigue viviendo profundamente en las estructuras de la sociedad de USA.

Durante una sesión de capacitación en 2005 para empleados del Departamento del programa Conjunto de Investigación y Estudios de Publicidad y Mercadeo del Departamento de Defensa (JAMRS, por sus siglas en inglés), representantes de la firma Michael Saray Hispanic Marketing basada en Nueva York hizo una presentación en Po werPoint hecha para mejorar la campaña militar para atraer a jóvenes latinos.

La misión de JAMRS, según el sitio oficial en la red, es la siguiente: "Nuestros programas de mercadeo de comunicaciones ayudan a ampliar el entendimiento de la gente del Servicio Militar, como una opción profesional, mientras que nuestros programas gubernamentales internos de investigación y estudio de mercados ayudan a reforzar la efectividad de todos los esfuerzos de reclutamiento y retención de los Servicios." La presentación del grupo Saray, cuyos clientes incluyen a importantes empresas corporativas como Allstate y Geico, apuntaba a explicar los "hispanos" a los empleados de JAMRS a fin de facilitar los esfuerzos de mercadeo de nichos de los militares.

Este tipo de actividad contradice la argumentación utilizada frecuentemente por el Pentágono de que los reclutadores no trabajan según la etnia. En realidad, informes como el preparado por CNA Corporation en 2004 revelan q ue la estación de reclutamiento del Cuerpo de Marines en San Diego, California, recolecta información detallada sobre "distribuciones económicas y raciales/étnicas en sus quince subestaciones y once áreas de contacto." El informe señala que los "hispanos" componen un 31% de la población en esta área de la estación que va desde la frontera entre USA y México hasta el sur de Utah.

En la sección de "Lenguaje y ADN cultural" de la presentación del grupo Saray, nos enteramos de tres supuestos importantes: 1) "Los latinos están "conectados intrínsicamente" de modo diferente en lo cultural," 2) Los "hispanos" son de "cerebro derecho" y por lo tanto "emocionales, intuitivos, creativos, y visionarios" (a diferencia de grupo de "cerebro izquierdo" que son "intelectuales, secuenciales, analíticos, lógicos"), y 3) "El sistema USamericano de educación fue construido con un fuerte sesgo cultural hacia el hemisferio izquierdo del cerebro."

Citando un estudio de la inf luyente firma de investigación de la opinión pública Yankelovich, Inc., los presentadores mostraron a los miembros de la audiencia una tipología de consumidores compuesta de cuatro tipos básicos: "Fervientes, indiferentes, prácticos, y emocionales." Según los autores del estudio: "Es doblemente probable que los hispanos sean emocionales."

En pocas palabras, a los cursillistas de JAMRS se les enseñó que "el lenguaje español no ha favorecido el intelecto por sobre la emoción. Su proceso de sesgo o pensamiento no ha favorecido al cerebro izquierdo por sobre el cerebro derecho. Existe una genuina diferencia cultural." Por ello, el consejo del grupo Saray a los propagandistas del Pentágono que diseñan campañas hispanas para el reclutamiento militar es que eviten un "uso excesivo patente de números. Hay que llegar al corazón, no al cerebro izquierdo." Resumiendo: "las tradiciones de la cultura hispana no están necesariamente sincronizadas con el concepto de la 'sociedad  dominante" o el 'Sueño USamericano'. En general, los hispanos son pensadores de cerebro derecho. El mercadeador debe 'aculturizarse' o arriesgar la pérdida de relevancia mediante su continua dependencia en el pensamiento de cerebro izquierdo."

El segmento de crecimiento más rápido de la población: los emocionales hispanos de cerebro derecho.

Lo que no quedó en claro para nada es en qué medida los funcionarios del Pentágono están de acuerdo con el sistema de tipos raciales basados en el lenguaje del grupo Saray. Sólo se puede suponer que las consecuencias para la diversificación del cuerpo de oficiales, para tomar un área en el que los latinos están insuficientemente representados de manera especialmente brutal, serían bastante negativas ya que sin duda nadie quiere oficiales ilógicos y emocionales, de "cerebro derecho", dirigiendo a los soldados a la batalla.

Un examen a la ligera de recientes anuncios de reclutamiento sugiere, sin embargo,  que la audiencia de JAMRS, como otros responsables de la política del gobierno y de las corporaciones, ya estaba sintonizada con los contenidos de la presentación de Saray. Anuncios que muestran a amorosas madres latinas y eslóganes como "¿Estás listo para lo que te espera?" (Emocionales y dolorosamente irónicos considerando la guerra en Iraq) han proliferado desde que comenzó la "guerra contra el terror."

Como dijeran los periodistas Tom Hamburger y Peter Wallsten, autores de "One Party Country: The Republican Plan for Dominance in the 21st Century", a Amy Goodman en un reciente programa de "Democracy Now!", los planificadores republicanos para la elección de 2004 operaron basándose en una serie de estereotipos similares a los promovidos por los mercadeadores de Saray y Yankelovich: "George W. Bush obtuvo un 40% del voto hispano a escala nacional, lo que es una cantidad bastante notable para los republicanos y lo lograron con una estrateg ia que algunos estrategas llaman la 'estrategia te quiero', con la que lograron apelar a un sentido de emoción, en lugar de temas, en el caso de los latinos."

Según este modelo de racialización, hispanos irracionales de "cerebro derecho" inadecuados para el "sistema USamericano de educación se integrarán votando en la mayoría republicana proyectada por Karl Rove, y repletarán durante decenios las filas de los escalones más bajos del sector de servicios, del sistema carcelario, y de las unidades de combate del ejército imperial de USA. Si estuviera vivo hoy en día, Che Guevara, al que un agente de la CIA describió una vez como "bastante intelectual para ser latino," sin duda confrontaría a los latinos progresistas con la pregunta de qué piensan hacer al respecto.

Jorge Mariscal es veterano de Vietnam y director del Programa de Artes y Humanidades Chicano-Latinas de la Universidad de California, San Diego. Es miembro del Proyecto YANO (San Diego).  Visite su blog en: jorgemariscal.blogspot.com/  <http://jorgemariscal.blogspot.com Para contactos escriba a: gmariscal@ucsd.edu

http://www.counterpunch.org/mariscal10132006.html < http://ttp://www.counterpunch.org/mariscal10132006.html>

Germán Leyens es miembro de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft y se puede reproducir libremente, a condición de mencionar al autor, al traductor y la fuente.

15 de octubre de 2006

655,000- Entendiendo el "número" de muertos en Irák

Entendiendo el "número" de muertos en Irák
 
En mayo del 2004 en Filadelfia tuve el honor de escuchar uno de los investigadores del primer estudio post-invasión sobre la mortalidad en Irak (no sé si habrá participado en el segundo también). En aquel entonces el "número" 100,000+. El Dr. Burnum de la Universidad de Johns Hopkins nos explicó que para cuantificar la cantidad de muertes de iraquíes por causa directa o indirecta de la guerra, se realizaban entrevistas visitando casa por casa, escogidas de manera arbitraria. Su propósito era sencillamente evaluar cuantas personas no hubiesen muerto de no haber una invasión militar. Algunas personas dirán que eso no se puede hacer o que no es justo contar aquellos que no mueren directamente por una bala o por ataques. Pero como no contar aquellos que se intoxican, infantes que quedan huérfanos de padres, personas que se queman o reciben heridas graves y mueren por falta de atención médica (muchos hospitales se encuentran entre los más de 60% de edificios destruidos).
 
El Dr. Burnum explicaba de manera bien sencilla como llegaba a la casa y preguntaba ¿cuántas personas viven en esta casa?; ¿cuántos vivían antes de la invasión?; ¿cuáles son/eran sus edades?; ¿cómo murieron o qué les pasó? En el caso de este último estudio realizado de igual manera, se adquiere evidencia por medio de certificados de defunción en la mayoría de los casos. La tasa de mortalidad entonces se establece comparando el porcentaje de la población que moría antes de la invasión con el que muere ahora. Para llegar a este dato el doctor se lamentó que los datos de la población del pueblo de Faluya no se podría contar en el primer estudio pues la tasa de mortalidad era sumamente mayor al resto del país (fácilmente duplicando la cifra) y por ende comprometería el valor científico del estudio. Por esta razón, los muertos de Faluya no estaban incluidos en la cifra de 100,000 sino en el "+". Tal vez como académico uno puede apreciar el compromiso hacia la "objetividad" pero como ser humano chocó a todos allí presente y esa espinilla no se sacó hasta recibir esta última cifra de 655,000.
 
Especulando sobre la discrepancia
 
No entremos en el aspecto de los medios corporativos que controlan para el gobierno estadounidense la información que nos llega de Irak y Afganistán. Solo dos datos para contemplar luego: 1) luego de salir el primer número de muertos en 100,000+ pareciera que comenzaron a revivir a la gente y bajó entre 30,000- 40,000; 2) la cantidad de información e imágenes que nos llegaba del Líbano durante la invasión de Israel en comparación.
 
Tratando de ser lo más objetivo posible, consideremos lo siguiente:
  • Tal vez solo cuentan los cuerpos enteros que se pueden contar inmediatamente luego de un ataque directo (no los fragmentados ni los gravemente heridos que mueren posteriormente)- esto no sería nada extraño puesto a que tampoco se cuentan entre los más de 2,758 soldados muertos aquellos que mueren de heridas posteriormente al "teatro bélico".  
  • La gran mayoría de información que nos llega de Irak son las estadísticas de Bagdad. En este año, la violencia en esa zona se ha incrementado dramáticamente habiendo sido relativamente más segura (comparada con Faluya, Ramadi, etc.). Las semanas pasan escuchando las muertes diariamente entre 30- 80 en esa ciudad. Muchas organizaciones se limitan a contar aquellas muertes reportadas en los medios destacados  primordialmente en la capital (que nada tiene de científico).
  • Las milicias han intentado, por medio de la divulgación controlada, dar la impresión de que el genocidio no es una estrategia institucional sino el resultado de algunos casos aislados de soldados enloquecidos que cometen barbaries. ¿Cuántos casos habrán desconocidos? Sabemos los familiares que todos reciben las instrucciones de disparar antes de dudar.
  • Habiendo invertido el gobierno de Bush $592 millones en la construcción de una nueva "embajada" estadounidense compuesta por 21 edificios comparable con el tamaño de la ciudad Vaticana en la orilla del Río Tigres en Bagdad (Newsweek, 1 de mayo de 2006), no les conviene cuantificar correctamente la cantidad de muertos.
Finalmente el "número" no importa. Si Usted quiere ser conservador, suma 40,000 con 655,000 y luego divídalo por la mitad. Si les parece más "realista" el número de 347,500- considérelo... Lo más importante es entender que en Irak se está efectuando un genocidio y un saqueo como nunca en la historia de la Humanidad. Que nosotros a la medida que nos mantendremos callados, lo estamos apoyando. Que nuestra condición colonial no nos exime de nuestra responsabilidad Humana y moral. Y que un día la justicia reclamará…

¡Trabajemos juntos por la Paz ya! 
S. Damary Burgos, Representante Suroeste
Madres Contra la Guerra
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Excess Death in Iraq
    By Dahr Jamail
    t r u t h o u t | Perspective
     Thursday 12 October 2006
 
    It is the single most important statistic regarding the illegal US invasion and occupation of Iraq . How many Iraqis have been killed?
    655,000.
    655,000 Iraqis killed as a result of the US invasion and occupation of Iraq.
 
    I have worked for eight months in Iraq as a journalist, witnessing the carnage on a daily basis, visiting the morgues with bodies and body parts piled into them, meeting family after family who had lost a loved one, or more ... Finally, we get an accurate figure that shows how immense the scale of the long drawn carnage really is.
 
    The first Lancet Report, published on October 29, 2004 , reported that there were 100,000 "excess" Iraqi deaths as the result of the US invasion and occupation. (Excess deaths are the difference between pre-invasion and post-invasion mortality rates.) Whenever I have given public presentations about the occupation, I have invariably found myself in a difficult position due to the lack of a more realistic and recent figure I can cite, knowing full well that the number was grossly higher than 100,000.
 
    The least I could do was mention that Les Roberts, one of the authors of that report, is known to have said this past February that the number of Iraqi casualties could be over 300,000. And now, we know it is far higher, which merely confirms what most Iraqis already know.
 
    In the context of the horror stories that have reached us over the three-plus years of the occupation, this latest figure is not nearly as shocking as when the first Lancet report was published in October of 2004. It has been abundantly clear since then that the number of Iraqis being killed by and because of the occupation has continued to increase exponentially.
 
    The recent survey, like the first one, was conducted by Iraqi physicians and overseen by epidemiologists at Johns Hopkins University's Bloomberg School of Public Health. The findings are based on interviews with a random sampling of households from across Iraq. This survey yielded the same estimate of deaths immediately following the occupation, as the first survey. It also found that 30% of the reported deaths are caused by the occupation forces.
 
    This study is the only one, other than the first study published in The Lancet, that calculates mortality in Iraq using scientific methods. It is a technique of "cluster sampling" also used to estimate mortality caused by famines and after natural disasters.
 
    The 2004 survey came under fire from pro-war critics and from the supposedly anti-war group Iraq Body Count (IBC) which currently claims a ridiculously low figure between 44 and 49,000 dead Iraqis. In the past, the figure generated by IBC has been quoted by George W. Bush.
 
    The controversial results of the first survey were backed by Bradley Woodruff, a medical epidemiologist at the US Centers for Disease Control and Prevention, who was quoted in the Chronicle of Higher Education on January 27, 2005: "Les [Les Roberts, co-author of the first survey] has used, and consistently uses, the best possible methodology ... Indeed, the United Nations and the State Department have cited mortality numbers compiled by Mr. Roberts on previous conflicts as fact - and have acted on those results. [He] has studied mortality caused by war since 1992, having done surveys in locations including Bosnia, Congo, and Rwanda. His three surveys in Congo for the International Rescue Committee, a nongovernmental humanitarian organization, in which he used methods akin to those of his Iraq study, received a great deal of attention. 'Tony Blair and Colin Powell have quoted those results time and time again without any question as to the precision or validity,' he added."
 
    Further underscoring the validity and authenticity of the survey methodology are two important facts: first, that the leg work has been conducted by eight Iraqi doctors and second, that the recent survey came up with the same estimate for immediate post-invasion deaths as the previous survey. Additionally, the figures are backed by official evidence as the greater majority of deaths were substantiated by death certificates.
 
    Ronald Waldman, an epidemiologist at Columbia University who worked at the Center for Disease Control and Prevention for several years, said that the survey method is "tried and true," and that "this is the best estimate of mortality we have." His view was backed by Sarah Leah Whitson at the Human Rights Watch in New York, who testified, "We have no reason to question the findings or the accuracy."
 
    Here it is worth recording that the survey's estimate of Iraq 's pre-invasion death rate, which was used as the baseline of the survey, was roughly the same as the one used by both the CIA and the US Census Bureau.
 
    As in the instance of the first survey, this study found that the actual number of dead Iraqis could in fact be higher. The fact that this study tabulated "excess deaths" implies that these people would still be alive if the US had not invaded their country.
 
    While the staggeringly high number of the dead may shock some, for others who have kept track of facts it is no great wonder that surveyors have found a steady increase in Iraqi mortality since the invasion and a steeper increase in the last year. This alarmingly reflects the worsening violence which even the US military, the news media and civilian groups have been forced to admit.
 
    Most of what we have heard reported, prior to this survey, had been deaths in Baghdad , with headlines like "50 Bodies Found in Baghdad " and "Baghdad Morgue Reporting 100 Bodies per Day." They are stories that have failed to take into account the rest of the country, although Baghdad is roughly 20% of the total population of Iraq . What has been happening in the rest of the country is a question that the latest survey answers: that there are approximately 500 unexpected violent deaths every single day throughout Iraq.
 
    The survey found that 87% of the deaths had occurred during the occupation rather than during the initial invasion, and that 31% of them were a consequence of attacks and air strikes by the coalition forces.
 
    It was no surprise that Mr. Bush dismissed the findings of the study. He did not consider the report credible and said that the methodology used was "pretty well discredited." I'm sure that the feeble-minded Mr. Bush took a very close look at the methodology used in the study.
 
    Last December, Bush claimed that 30,000 Iraqis had died as the result of the invasion and occupation. When reporters asked him if he still stood by his estimate, he said he stood by the figure that "a lot" of innocent people have died in the conflict.
 
    One of my contacts in Iraq, a man who works with several Iraqi NGOs that monitor human rights abuses, deaths, detentions and other violations of international law, was furious when I asked him how he felt about IBC's attack on the outcome of the first Lancet Report. I present his outburst here:
 
This is a mayday call to all colleagues around the world to STOP writing about the Iraqi issue without having enough information from reliable sources. People are getting killed here and the country is virtually dying and it is not so human to rob the dead! IBC supposedly worked to correct the number of Iraqis killed because of the US occupation of Iraq. All I saw in this violent attack upon The Lancet was a harsh offensive that adds the killing of truth to whatever number of killings that actually took place by gunfire and bombs.
 
    Salih Al-Jabiri is a 55-year-old human rights activist in Baghdad. Jabiri, commenting on the figure offered by IBC at that time of roughly 30,000 dead Iraqis, the figure which was infamously quoted by Mr. Bush, said, "What difference does it make whether the number is 30,000 or 200,000 for God's sake? It is people's lives you are counting here, not farm chickens! Do you people mean we should be happy to believe US statistics of ONLY 30,000? But we are not happy with this insultingly low number, when all of us know the true number is so much higher!"
 
    My aforementioned contact added more recently:
Whatever the numbers the crime is still big enough to be condemned by all those who claim to be human beings. To our colleagues at IBC and those others who think the way they do, we say, be human enough to condemn the crimes of the occupation in Iraq or do not say you are humans.
 
    For over a year now many Iraqis have been referring to what is happening in their country as genocide. With over 500 Iraqis being killed every single day as a direct result of the occupation, it is difficult to argue with them.

Cancelan el regreso de soldados, se mantendrán en Irak hasta el 2010

Madres Contra la Guerra

COMUNICADO DE PRENSA

12 de octubre de 2006

San Juan- El general Peter Schoomaker, jefe del ejército, expresó que se cancelará la repatriación de los soldados , manteniendo la presencia del ejército en Irak hasta el 2010, desilucionando la espectativa de las fuerzas de paz y del clamor del pueblo estadounidense por el regreso a casa de los más de 141,000 militares destacados en Irak. A más de 7,000 soldados se les ha retenido pues no hay reemplazos, incluidas dos brigadas completas. El General George Casey, oficial del Pentágono, anunció que los planes que tenían de comenzar la repatriación de soldados a casa ha sido cancelada, por el recrudecimiento de la guerra civil imperante. Han muerto 2,991 militares de las fuerzas de ocupación, entre los que se cuentan los 53 boricuas. Epidemiólogos de la prestigiosa universidad de John Hopkins (Octubre, 2006) señalan que más de 655,000 iraquíes civiles han muerto desde el comienzo de la guerra. Schoomaker quiere aumentar la cantidad de militares estadounidenses en Irak, actualmente, les están acortando el período relamentario de descanso entre rondas a zonas de guerra ( 12 meses), pues los soldados están cansados, exhaustos.

De acuerdo con datos del Pentágono (octubre, 2006), uno de cada cinco soldados se licencian una vez regresan de Irak. Hasta ahora 100,000 han solicitado compensación por incapacidad por haber participado en Irak o Afganistán. "La tendencia es amenazante", indica Paul Sullivan, Director del Programa Veteranos de América, grupo de apoyo a veteranos quien indica, además, que si esta tendencia continúa, unos 400,000 veteranos adicionales se sumarían a los 2.6 millones que ya recibieron beneficios por incapacidad en el 2005. Esto representaría de 6 a 7 mil millones de dólares anuales para el erario. De éstos, 1.1 millones sirvieron en Vietnam y 291,740 en la Guerra del Golfo Pérsico.

Según la Administración de Veteranos, la mayoría de los veteranos incapacitados de Irak o Afganistán tienen un 30% de incapacidad: 10% tiene un 100%, el resto fluctúa en distintos grados de incapacidad. En cuanto a los llamados "beneficios", un 50% de incapacidad por ejemplo, representa $610.00 mensuales : tenemos el caso de un veterano boricua quien estuvo en Irak : tiene sordera en un oído, discos herniados , osteoartritis en la espalda y en una rodilla y sólo le reconocieron 50% de incapacidad!. No hay dinero que pueda compensar una vida, ni una incapacidad…

Un informe de salud del Hospital de Veteranos informa que la mayoría de los veteranos de Irak y Afganistán solicitan servicios médicos para condiciones músculo-esqueletales seguido por condiciones de salud mental: el Síndrome Post Traumático del Estrés, PTSD, por sus siglas en inglés, producido por haber estado expuestos a combates es el diagnóstico más frecuente (igual que Vietnam). Cerca de 30,000 de ellos están diagnosticados con tener PTSD el cual se caracteriza por insomnio, pesadillas, pensamientos recurrentes indeseados de estar en combate, problemas familiares, irritabilidad, depresión, ansiedad y toda una gama de problemas y desórdenes de ajuste.

De los soldados activos, 37% han solicitado algún tipo de incapacidad . A un 18% de los reservistas se les negaron beneficios por incapacidad, mientras que a un 8% de los soldados se les negó. Esta disparidad es discriminatoria.

Reiteramos nuestro compromiso por luchar para evitar que los jóvenes se inscriban en el ejército y a continuar luchando por la salud de los que regresan con vida. La maternidad es vida, la guerra es la antítesis de la maternidad.

Contacto:
Sonia Santiago Hernández, Coordinadora
madrescontralaguerra@yahoo.com
787.438.5670

Referencia:
Freedom of Information Act del National Security Archive de la Universidad de George Washington

¡Vamos para Ponce el jueves 9 de noviembre!

-Vamos Para Ponce: Jueves 9 de noviembre

-Piquete de Madres Contra la Guerra frente a las oficinas de reclutamiento militar en la Avenida Las Américas

-De 12:00 a 1:00 pm
En solidaridad con nuestras hermanas organizaciones de paz en Estados Unidos denunciaremos la extensión de los contratos militares a nuestros familiares en Irak , ya que a más de 7,000 soldados se les retiene en Irak por las condiciones de guerra civil y caos que impera, porque la maternidad es vida y la guerra es la antítesis de la maternidad, luchemos por la paz veamos en Estados Unidos:

Military Families Speak Out November 9th:
  • We will be going to the Pentagon to call on Donald Rumsfeld to end the Backdoor Draft:
Secretary of Defense Donald Rumsfeld recently authorized the extension of several units in Iraq , as well as the recall of Marine Individual Ready Reservists (IRR). The continuing pattern of troop extension, re-deploying troops for multiple deployments, stop-loss, sending increasing numbers of National Guard troops on foreign deployments, and recalling the IRR -- a force that is supposed to be used in times of national emergency, not wars of choice based on lies -- is taking a huge toll on our troops and their families. As the violence continues to escalate, fueled by the on-going U.S. military occupation, the burden of the failures of this Administration is again falling on the troops who have given so much and the families back home who love them.
  • We will be going to Congress to call on our Senators and Members of Congress to end the Back Door Draft, end the war in Iraq, Bring Our Troops Home NOW and Take Care of the Them When They Get Here:
We are calling on Congress to show some leadership, take a stand and bring our troops home now. Although it was the President who ordered the troops into Iraq , Congress voted to allow this to happen, and Congress has continued to be complicit with George Bush's war plan. They have consistently failed to challenge and question his actions, and they have continued to fund a war that should never have started. It is past time for all in Congress to take action to bring our troops home now and take care of them when they get here.

Solicitud de residenciamiento a Bush: aumenta el repudio

Dear Veterans For Peace Impeachment Project Supporters,

If you agree with the statement below, please
send it to your representatives in Congress by following this link:

<http://www.democracyinaction.org/dia/organizationsORG/vetsforpeace/campaign.jsp?campaign_KEY=5300>http://www.democracyinaction.org/dia/organizationsORG/vetsforpeace/campaign.jsp?campaign_KEY=5300

Thank You,

Chris Snively VFP National Office

~ ~ ~ ~ ~

Tuesday, September 26, 2006

To All Members of the United States Congress,

In the past five years, since the horrific
attacks of September 11, 2001, the people of our
nation have been told time and time again that
the world has changed, we have a new enemy and we
must change to fight that enemy. This argument
has been presented over and over to justify
deviations from and at times dismissal of our nation’s basic ideals.

Veterans For Peace and millions of other U.S.
citizens believe the time has come to return to
our nation’s core beliefs as called for by our
Declaration of Independence and Constitution, the
rule of law, justice and the recognition of all
people’s unalienable human and civil rights.

Recent news reports indicate that the Bush
administration is seeking legislation to
eliminate key elements of the War Crimes Act.
Veterans For Peace believes such an effort is an
attempt by administration officials to protect
themselves from prosecution, even as they
prosecute enlisted men and women for actions
committed under their command in Iraq, Afghanistan and elsewhere.

It is the highest form of hypocrisy to claim to
support our troops while allowing the policy
makers and planners of a war of choice, that we
believe is illegal, immoral and unjust, to change
existing law to protect themselves from
prosecution for committing war crimes after
ordering the troops to war. It is obvious that
these officials are trying to change the law
because they believe they have broken the law.
How convenient for them that they have the power
to persuade you to protect them. How inconvenient
for the soldier on the ground who must follow their orders.

Veterans For Peace vehemently insists that Congress

(1) Reject any effort to weaken the 1996 War Crimes Act (USC §2441), and

(2) Based on USC §2441 and Article II of the Constitution, which makes

treaties ratified by the U.S. Senate the supreme
law of the land, initiate impeachment proceedings
against President Bush and Vice-President Cheney
for the war crimes they have committed and for
the treaties they have violated by the invasion
and occupation of Iraq; including, but by no
means limited to, waging a war of aggression,
crimes against peace, and war crimes.

Veterans For Peace reminds Congress that the
Uniform Code of Military Justice already applies
the Geneva Conventions to everyone in the U.S.
military. The purpose of the War Crimes Act is to
provide the same accountability to the military's
civilian leaders. Gutting the War Crimes Act will
exempt high government officials from the very
war crimes charges they are now leveling against
enlisted men and women and in some cases asking for the death penalty.

It is easy to claim adherence to high ideals in
times of prosperity and relative comfort. The
test is in time of challenge and adversity. We
face such times today. Will we live up to what we
claim to be; land of the free and home of the
brave? The American people as a whole must answer
these questions but you are in elected positions to take a lead.

Hold the Bush administration accountable for its
actions. Support our troops. Do not create a
double standard, one for the troops another for
the administration. We have no Kings in the
United States. No one is above the law. We have a
President and he is a servant of the people. Even in times of war.

Urgently,

David Cline, President

Veterans For Peace

cc: All members of the U.S. Armed Forces

All the American people

6 de octubre de 2006

Dile No al Reclutador...MCG en Mayagüez

El día 6 de octubre de 2006 le diremos NO al reclutador en Mayagüez, a las 12 del mediodía.
Frente al portón principal del Parque de los Próceres, después del Puente París.

Las Madres Contra la Guerra piquetearemos contra el reclutamiento engañoso a nuestra juventud y la guerra de la cual regresan mutilados o muertos. No lo permitamos.
Tú puedes unirte a nuestra voz
.

 ¡ NO A LA GUERRA - NO AL RECLUTAMIENTO!

Estas son las cosas que el reclutador no te dirá. No dejes que engatusen a nuestros jóvenes con promesas de trabajo y salario. Ojo que hay acoso de los reclutadores por ahí, necesitamos refuerzos por la paz...
http://madrescontralaguerra.blogspot.com