...LA GUERRA ES LA ANTITESIS DE LA PAZ Y NOSOTRAS LUCHAMOS POR LA PAZ...

22 de marzo de 2026

Denunciamos el uso de Puerto Rico por el militarismo estadounidense en todas sus manifestaciones, este escrito denuncia el uso de Puerto Rico para experimentar el agente naranja. ¡ Nunca más!

Fernando Cabanillas, M.D.
Opinión, El Nuevo Día 22 de marzo de 2926

¿Puede el Agente Naranja explicar la epidemia silenciosa de cáncer en Puerto Rico ? Mitos comunes sobre el origen del cáncer
Por Fernando Cabanillas
El Departamento de Defensa de Estados Unidos acaba de desclasificar, hace unos días, una cantidad de información hasta ahora secreta. En su publicación titulada Agent Orange & Military Herbicide Testing in Puerto Rico, documentan el uso aquí del Agente Naranja y otros herbicidas. Este documento incluye los impactos ambientales y de salud. Ya no es mito. No es rumor en las redes sociales. No es paranoia. Es historia bien documentada.

En las décadas del cincuenta y el sesenta, el ejército estadounidense almacenó y roció herbicidas tácticos en varios puntos de la Isla: Cerro Las Mesas y La Jagua en Mayagüez; Guánica, Las Marías, El Yunque, Río Grande, Loíza, Joyuda y, por supuesto, Vieques y Culebra. Esto incluyó experimentos con los herbicidas 2,4-D, 2,4,5T y mezclas equivalentes a Agente Naranja en parcelas pequeñas. Entre otras cosas, evaluaron cómo reaccionaban los bosques tropicales, la velocidad de defoliación y la persistencia del químico. También midieron efectos en suelos, vegetación y condiciones climáticas para extrapolar resultados a escenarios de guerra. En el documento recién publicado no detallan con precisión las localizaciones exactas dentro de esas parcelas que se rociaron.

Las cantidades usadas aquí no se acercaron a las que se rociaron en Vietnam con el objetivo explícito de deforestar y facilitar la localización del enemigo. La toxicidad de este compuesto depende en gran parte de la presencia de dioxina TCDD, uno de los carcinógenos más potentes jamás estudiados. Puede todavía detectarse de 20 a 50 años más tarde cuando se entierra en suelos tropicales, y más de 100 años cuando se deposita en sedimentos de ríos, lagos o costas.

Si queremos entender el potencial impacto en Puerto Rico, basta mirar lo que ocurrió en Vietnam.

20 de marzo de 2026

17 de marzo de 2026

Artículo publicado en El Nuevo Día martes 17 de marzo de 2026

Por Sonia Santiago Hernández, Ph.D.
La reciente escalada militar de Estados Unidos e Israel contra Irán representa una tragedia humana, económica y moral cuyas consecuencias se extienden mucho más allá del campo de batalla. Mientras los gobiernos hablan de "seguridad" y "operaciones estratégicas", la realidad que enfrentan los pueblos es la de muerte, destrucción y sufrimiento innecesario.
Según las cifras disponibles hasta el momento, esta guerra ya ha causado la muerte de más de 4,800 personas en Irán y ha dejado más de 10,000 personas heridas, muchas de ellas civiles. Familias enteras han sido destrozadas por bombardeos, hospitales han quedado desbordados y comunidades enteras viven bajo el terror constante de los ataques aéreos.
La tragedia también alcanza a las propias fuerzas militares estadounidenses. Trece militares de Estados Unidos han muerto y más de 150 han resultado heridos, recordándonos una vez más que las guerras siempre terminan enviando a jóvenes —muchos de ellos provenientes de comunidades trabajadoras— a morir en conflictos que responden a intereses geopolíticos y económicos.
Pero el costo humano es solo una parte de esta devastación. El costo económico de esta guerra ya supera los 12 mil millones de dólares, una cifra que resulta obscena cuando se compara con las necesidades urgentes de la población.
Con 12 mil millones de dólares se podrían financiar programas de vivienda accesible, ampliar los sistemas de salud pública, fortalecer la educación, combatir la pobreza infantil y apoyar a las comunidades que enfrentan crisis económicas. En lugar de ello, ese dinero se destina a bombas, misiles y operaciones militares que solo generan más violencia. El complejo militar industrial se beneficia a costa de la salud y la vida. 
Las consecuencias económicas de la guerra también se sienten en todo el planeta. El conflicto ha provocado un aumento en el precio del petróleo, lo que inevitablemente encarece la gasolina y todos los productos derivados del petróleo. Esto significa que millones de familias verán aumentar el costo de transportarse, de producir alimentos y de mantener sus hogares. La guerra, una vez más, se convierte en un impuesto oculto que pagan los pueblos del mundo.
A este panorama se suma un impacto menos visible pero profundamente real: la angustia y la ansiedad colectiva que provocan las guerras. Las poblaciones que viven bajo bombardeos experimentan traumas profundos, pero también quienes observan desde lejos el desarrollo de estos conflictos sienten la inseguridad y el miedo ante un mundo cada vez más militarizado. Las guerras no solo destruyen ciudades; también erosionan la salud mental de generaciones enteras.
En Puerto Rico conocemos demasiado bien las consecuencias del militarismo. Durante más de un siglo, nuestro país ha sido utilizado como plataforma militar en el Caribe. Miles de jóvenes puertorriqueños han sido enviados a guerras que no decidieron, mientras nuestras comunidades continúan enfrentando pobreza, desigualdad y abandono social.
Por eso, frente a la guerra contra Irán, es imprescindible levantar una voz clara de denuncia. La seguridad verdadera no se construye con bombas ni con invasiones. Se construye con justicia social, cooperación entre los pueblos y respeto al derecho internacional.
El mundo necesita hospitales, escuelas, energías limpias y programas que dignifiquen la vida humana. Sin embargo, el complejo militar-industrial continúa beneficiándose de conflictos que enriquecen a unos pocos mientras empobrecen y traumatizan a millones.
La humanidad enfrenta desafíos enormes: crisis climática, desigualdad económica, desplazamientos masivos de población y crisis de salud mental. Ninguno de estos problemas se resuelve con más guerra.
Es hora de preguntarnos, con urgencia moral y política: ¿cuántas vidas más deben perderse antes de que entendamos que la guerra nunca ha sido la solución?
Los pueblos del mundo merecen paz. Y esa paz solo será posible cuando la vida humana valga más que los intereses de la guerra. 🕊️

8 de marzo de 2026

7 de marzo de 2026

Las Madres contra la Guerra Desde Puerto Rico condenamos la invasión de Estados Unidos e Israel contra Irán. Como madres y familiares de militares sabemos el horror de las guerras no solamente para los militares sino también para las miles de víctimas inocentes de los países invadidos. Por ellos denunciamos:

1. Fue un acto de agresión internacional perpetrado desde el 28 de febrero 
Este ataque, presentado cínicamente como una acción "preventiva", constituye un acto de agresión que viola el derecho internacional, la soberanía de los pueblos y los principios más básicos de humanidad.
Las guerras iniciadas por las grandes potencias no responden a la defensa de la democracia ni de los derechos humanos. Responden a intereses económicos, como el petróleo , estratégicos y geopolíticos.
2. Víctimas civiles: el costo humano de la guerra
Como ocurre en todas las guerras, las principales víctimas son civiles inocentes.
Bombardeos contra ciudades y áreas pobladas han provocado cientos de muertes, incluyendo niñas, niños y familias enteras. Las guerras modernas destruyen hogares, hospitales, escuelas y comunidades completas.
Cada bomba lanzada en nombre de la "seguridad" representa más sufrimiento humano, más desplazamiento y más muerte.
3. El verdadero motivo: petróleo y control geopolítico
Detrás de esta invasión se encuentran intereses estratégicos vinculados al control del petróleo y de las rutas energéticas mundiales.
Irán se encuentra junto al estrecho de Ormuz, uno de los puntos geopolíticos más importantes del planeta.
Por este estrecho marítimo transita aproximadamente el 20 % del petróleo transportado por barco en el mundo.
Controlar esta zona significa controlar una de las arterias energéticas más vitales de la economía global.
La historia demuestra que muchas guerras modernas han sido impulsadas por la ambición de controlar recursos naturales, especialmente petróleo y gas.
4. El papel del complejo militar-industrial
Esta guerra también responde a los intereses del complejo militar-industrial, la poderosa alianza entre:
fabricantes de armas
contratistas militares
corporaciones de seguridad
sectores políticos que dependen del gasto militar
Las guerras representan negocios multimillonarios para las industrias armamentistas.
Mientras pueblos enteros sufren bombardeos y destrucción, corporaciones de armas registran ganancias récord vendiendo misiles, drones, sistemas de defensa y maquinaria militar.
La guerra se ha convertido en una industria altamente lucrativa.
5. El peligro de una escalada global
La ofensiva contra Irán amenaza con desestabilizar todo el Medio Oriente y podría provocar una guerra regional de grandes proporciones.
La escalada militar pone en peligro la paz internacional y aumenta el riesgo de un conflicto mucho más amplio que arrastre a múltiples países.
La humanidad no necesita más guerras.
Necesita diplomacia, cooperación y justicia internacional.
6. Un llamado a los militares: objeción por conciencia
Desde Puerto Rico hacemos un llamado claro a los soldados y oficiales que puedan ser enviados a participar en esta guerra.
Los exhortamos a reflexionar profundamente y ejercer su derecho a la objeción por conciencia.
Ningún ser humano está obligado moralmente a participar en una guerra injusta ni a convertirse en instrumento de agresión contra otro pueblo.
La historia ha demostrado que la obediencia ciega no puede estar por encima de la conciencia humana.
Existen mecanismos legales para solicitar objeción por conciencia, y organizaciones que pueden orientar a quienes decidan no participar en actos de guerra.
7. Nuestra posición desde Puerto Rico
El pueblo de Puerto Rico conoce bien las consecuencias del militarismo. Durante décadas nuestra nación ha sido utilizada como plataforma militar para operaciones y guerras de Estados Unidos.
Por esa razón afirmamos con claridad:
No en nuestro nombre.
No más guerras por petróleo y poder. Fuera las bases militares estadounidenses de Puerto Rico.
No más muerte para enriquecer la industria de la guerra.
La maternidad es vida.
La guerra es muerte.
8. Nuestro llamado
Exigimos:
Cese inmediato de los bombardeos y de la invasión contra Irán
Respeto al derecho internacional y a la soberanía de los pueblos
Protección de la población civil
Soluciones diplomáticas y negociaciones de paz
Madres contra la Guerra
Puerto Rico
"La maternidad es vida. La guerra es muerte."