...LA GUERRA ES LA ANTITESIS DE LA PAZ Y NOSOTRAS LUCHAMOS POR LA PAZ...

22 de junio de 2026

Ponencia de Madres contra la Guerra ante el Comité #special de Descolonización de las Naciones Unidas 22 de junio de 2026


Señora Presidenta, distinguidos miembros del Comité Especial de Descolonización, representantes de los Estados Miembros:
Reciban un cordial saludo de parte de Madres contra la Guerra, organización pacifista fundada en Puerto Rico en el año 2003 por madres y familiares de soldados puertorriqueños que estaban participando en las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán.
Comparecemos hoy ante este honorable Comité para denunciar que el colonialismo que aún vive Puerto Rico no solo se expresa en la ausencia de soberanía política y económica, sino también en una profunda y persistente militarización de nuestro territorio y de nuestra sociedad.
Durante más de ciento veinticinco años de dominio estadounidense, Puerto Rico ha sido utilizado como enclave estratégico para operaciones militares en el Caribe y América Latina. Nuestro archipiélago ha servido para el establecimiento de bases militares, campos de entrenamiento, maniobras bélicas y operaciones de importancia geopolítica que han respondido a intereses ajenos a la voluntad del pueblo puertorriqueño.
La historia de Vieques y Culebra constituye una de las expresiones más dolorosas de esa realidad colonial. Décadas de bombardeos dejaron contaminación ambiental, destrucción de ecosistemas y profundas preocupaciones sobre sus efectos en la salud pública. La lucha ejemplar de esas comunidades logró el cese de las prácticas militares, pero sus consecuencias continúan presentes y la reparación aún sigue siendo una deuda pendiente.
Desde hace más de 100 años se han desarrollado instalaciones militares en otras zonas de Puerto Rico, afectando comunidades, limitando el uso de terrenos y condicionando el desarrollo económico y social de nuestro país. En los últimos años observamos con preocupación nuevas iniciativas para fortalecer la presencia militar estadounidense en nuestra isla y utilizar nuevamente a Puerto Rico como plataforma para operaciones regionales, como fue la invasión a Venezuela el pasado 3 de enero.
Madres contra la Guerra considera que resulta incompatible con los principios de la Carta de las Naciones Unidas que un territorio colonial sea utilizado para fines militares sin que su pueblo ejerza plenamente su derecho a la libre determinación.
El militarismo también se manifiesta en la vida cotidiana de nuestra juventud. En un contexto de limitadas oportunidades económicas, miles de jóvenes puertorriqueños encuentran en el servicio militar una de las pocas alternativas para acceder a educación, empleo o servicios médicos. Para muchos, esa decisión está condicionada por la pobreza y la desigualdad, más que por una auténtica libertad de elección. Más de 200,000 puertorriqueños han estado en guerras de Estados Unidos, más de 1000 han muerto, cientos han sido heridos. Puerto Rico jamás le ha declarado la guerra a ningún país. 
Como madres, hemos acompañado a familias cuyos hijos e hijas regresan de la guerra con heridas físicas invisibles y visibles, con traumas emocionales profundos o, en demasiados casos, no regresan jamás. Hemos escuchado testimonios de sufrimiento, pérdidas irreparables y consecuencias que acompañan a las familias durante toda su vida.
Nuestra organización ha promovido durante más de dos décadas la educación para la paz, la objeción por conciencia, la resolución no violenta de los conflictos y el respeto a la dignidad humana. Creemos firmemente que la verdadera seguridad no se construye con bases militares ni con el aumento del armamento, sino mediante la justicia social, la educación, la salud, la cooperación internacional y el respeto a los derechos humanos.
Por ello, solicitamos respetuosamente a este Comité que continúe reafirmando el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a ejercer plenamente su libre determinación e independencia, conforme al derecho internacional y a las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.
Solicitamos igualmente que la comunidad internacional mantenga una vigilancia permanente sobre las consecuencias del militarismo en Puerto Rico; que se promueva la limpieza y restauración ambiental de las zonas afectadas por actividades militares; que se atiendan adecuadamente las necesidades de salud de las poblaciones impactadas y de los veteranos; y que se rechace cualquier utilización de Puerto Rico como plataforma para agresiones militares o intervenciones contra pueblos hermanos del Caribe, América Latina o cualquier otra región del mundo.
Puerto Rico merece construir su futuro como una nación de paz, comprometida con la cooperación internacional, el respeto mutuo y la solución pacífica de las controversias. Nuestro pueblo tiene derecho a decidir libremente su destino y a vivir sin que su territorio sea utilizado para fines militares contrarios a su voluntad.
Concluyo con las palabras que han guiado la labor de Madres contra la Guerra desde su fundación y que resumen nuestra convicción más profunda:
La maternidad es vida y la guerra es muerte.
Que las Naciones Unidas continúen acompañando al pueblo de Puerto Rico en su aspiración a la descolonización, la justicia y la paz.
Muchas gracias.