COMUNICADO DE PRENSA
Puerto Rico | 23 de mayo de 2026
En este Día de la Recordación, honra la memoria de todos los soldados puertorriqueños fallecidos en las guerras de Estados Unidos. Puerto Rico nunca le ha declarado la guerra a ningún país; sin embargo, más de 200,000 puertorriqueños y puertorriqueñas han servido en conflictos bélicos estadounidenses desde la Primera Guerra Mundial.
Miles de familias boricuas han cargado el dolor de la pérdida. Han fallecido cientos de soldados puertorriqueños en Corea, Vietnam, Irak, Afganistán y otros conflictos militares. Detrás de cada cifra hay una madre, un padre, hijos, hermanos y comunidades marcadas para siempre por la guerra. Oramos para que la sangre derramada sea semilla de paz y no de nuevas guerras.
El expresidente Dwight D. Eisenhower advirtió en 1961 sobre el peligro del complejo industrial-militar y la influencia que ejerce sobre las decisiones de guerra. Décadas después, continúan las invasiones y ocupaciones impulsadas por intereses económicos vinculados a la industria armamentista, al control de recursos naturales y al lucro que genera la guerra.
Muchos militares regresan con profundas heridas físicas y emocionales. Decenas de miles padecen ansiedad, depresión, adicciones, trastorno de estrés postraumático y daño neurológico irreversible. Otros sufren enfermedades asociadas a sustancias tóxicas utilizadas en los conflictos bélicos, como el agente naranja, el fósforo blanco y el uranio reducido. También lamentamos que muchos veteranos puertorriqueños tengan que viajar fuera de Puerto Rico para recibir tratamientos médicos especializados que no están disponibles en la isla.
Recordamos con dolor los casos de jóvenes veteranos puertorriqueños cuyas familias solicitaron ayuda médica y emocional sin recibir el apoyo necesario. La indiferencia institucional ha tenido consecuencias devastadoras para militares, veteranos y civiles. La crisis de salud mental que afecta a muchos excombatientes no puede seguir siendo ignorada.
En este día también recordamos a soldados boricuas que expresaron oposición a las guerras en las que fueron enviados a combatir, y cuyos familiares compartieron con nosotras testimonios de sufrimiento, angustia y rechazo a la violencia. Hemos acompañado a muchas de estas familias en sus funerales, escuchando historias de jóvenes que no querían regresar al campo de batalla y que soñaban con volver vivos a sus hogares.
Nos preguntamos nuevamente: ¿para qué tantas muertes, tanto sufrimiento y tanta destrucción? El mundo no es hoy más seguro después de décadas de guerras en Irak, Afganistán y otros países. Mientras tanto, miles de millones de dólares continúan destinándose a gastos militares mientras aumentan la pobreza, la desigualdad y las necesidades sociales.
Como expresó el fallecido militar puertorriqueño Tom Soto: “Honremos la memoria de los muertos luchando por los vivos”.
reafirma su compromiso de continuar acompañando a las familias militares y veteranas, defendiendo la paz y orientando a la juventud sobre las consecuencias del militarismo y la guerra. Exigimos el regreso de las tropas, el fin de las guerras y que los recursos públicos se utilicen para la salud, la educación y las necesidades de nuestros pueblos, no para la destrucción.
No más fondos para las guerras.
No al reclutamiento militar de nuestra juventud.
Que regresen las tropas ya.
Sonia Santiago Hernández, Ph.D.
Portavoz


