...LA GUERRA ES LA ANTITESIS DE LA PAZ Y NOSOTRAS LUCHAMOS POR LA PAZ...

23 de julio de 2026

El racionamiento y la desesperanza
 Sonia Santiago Hernández, Psicóloga clínica y social publicado en El Nuevo Día 23 de julio de 2026

El agua es mucho más que un recurso natural. Es vida, salud, tranquilidad y dignidad. Sin embargo, para miles de familias puertorriqueñas, abrir el grifo se ha convertido en un acto de incertidumbre. La actual crisis del agua, agravada por la sequía y por décadas de rezago en el mantenimiento de la infraestructura, ha obligado al gobierno a declarar un estado de emergencia y a implantar medidas de racionamiento en varios municipios, mientras millones de personas viven en zonas afectadas por condiciones de sequía.

Aunque el debate público suele concentrarse en las represas, los embalses, las tuberías y la distribución del servicio, existe otra dimensión que rara vez ocupa titulares: el impacto que esta crisis tiene sobre la salud mental de nuestras comunidades.

Como psicóloga, me preocupa profundamente que estemos normalizando un estado permanente de incertidumbre. No saber si mañana habrá agua para cocinar, bañarse, lavar la ropa o cuidar de un familiar enfermo constituye una fuente continua de estrés. Esa incertidumbre desgasta emocionalmente a las personas y altera la dinámica de toda la familia.

La psicología ha demostrado que cuando un individuo pierde el control sobre necesidades básicas para su supervivencia, aumenta la sensación de vulnerabilidad. El organismo permanece en un estado constante de alerta que, si se prolonga, puede provocar ansiedad, insomnio, irritabilidad, agotamiento emocional, dificultades para concentrarse y síntomas depresivos. No se trata simplemente de una molestia pasajera; hablamos de una carga psicológica que puede afectar seriamente la calidad de vida.

Las familias con niños pequeños viven con la preocupación de mantener condiciones adecuadas de higiene. Los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas enfrentan riesgos adicionales cuando no cuentan con agua suficiente para atender sus necesidades diarias. Quienes cuidan de ellos también experimentan una enorme presión emocional.

La escasez de agua no solo vacía los tanques; también llena los hogares de tensión. Las discusiones aumentan, el cansancio se acumula y la sensación de impotencia comienza a dominar la vida cotidiana. Cuando una crisis se prolonga durante semanas o meses, muchas personas desarrollan una peligrosa sensación de resignación, creyendo que vivir así es inevitable.

Puerto Rico ya conoce las consecuencias emocionales de perder servicios esenciales. Tras el paso del huracán María, diversos estudios documentaron que la interrupción prolongada del acceso al agua y otros servicios básicos estuvo asociada con mayores niveles de ansiedad, depresión y síntomas de estrés postraumático. Esa experiencia nos enseñó que la recuperación de una comunidad no depende únicamente de reconstruir carreteras o reparar tuberías; también requiere sanar las heridas emocionales que dejan estas crisis.

La situación actual revive muchos de esos temores. Para miles de personas, especialmente quienes viven solas o carecen de recursos para instalar cisternas o comprar agua continuamente, cada nuevo anuncio de racionamiento representa una nueva fuente de angustia.

No podemos aceptar que la incertidumbre se convierta en parte de nuestra identidad colectiva. El acceso al agua potable es un derecho humano reconocido internacionalmente y constituye uno de los determinantes más importantes de la salud física y mental. Garantizar ese derecho significa proteger también la estabilidad emocional de nuestro pueblo.

Las autoridades tienen la responsabilidad de atender la emergencia con transparencia, planificación y sentido de urgencia. Pero también deben reconocer que toda crisis de servicios esenciales tiene consecuencias psicológicas que requieren atención. La salud mental debe incorporarse como parte de cualquier estrategia de respuesta ante emergencias relacionadas con el agua.

Al mismo tiempo, las comunidades pueden fortalecer su resiliencia mediante la organización vecinal, la solidaridad y el apoyo mutuo. Compartir recursos, mantener una comunicación efectiva y cuidar especialmente de las personas más vulnerables reduce el aislamiento y fortalece el sentido de comunidad. De sas cualidades nuestra gente puede dar cátedra.

La escasez de agua no debe medirse únicamente por el nivel de los embalses. También debe medirse por el impacto que tiene sobre la tranquilidad de una madre que no sabe cómo preparará los alimentos de sus hijos; sobre el adulto mayor que teme quedarse sin agua para tomar sus medicamentos; sobre el trabajador que pierde horas buscando un recurso indispensable para vivir.

Cuando el agua deja de fluir, también comienza a erosionarse la confianza en el futuro. Y un país que vive permanentemente preocupado por satisfacer sus necesidades más básicas difícilmente podrá alcanzar el bienestar al que aspira.

Proteger el agua es proteger la salud física, la salud mental y la dignidad de Puerto Rico.

11 de julio de 2026


MADRES CONTRA LA GUERRA COMUNICADO DE PRENSA

11 de julio de 2026

Madres contra la Guerra denuncia el gasto  de agua y  la  contaminación en Roosevelt Roads y rechaza el uso de Puerto Rico como plataforma militar contra Cuba y otros pueblos del Caribe

San Juan, Puerto Rico —  Denunciamos que los terrenos de la Base Naval Roosevelt Roads, en Ceiba, continúan representando un grave problema ambiental y un símbolo del militarismo estadounidense en Puerto Rico.

Nos preocupa  el uso de los recursos hídricos del país en instalaciones militares. Mientras Puerto Rico enfrenta una crisis por la escasez de agua que afecta a numerosas comunidades, denunciamos que las instalaciones militares reciben un suministro continuo para sostener sus operaciones. En Roosevelt Roads hay aproximadamente 3,000 militares, y el agua disponible no solo se utiliza para cubrir las necesidades básicas del personal, sino también para el funcionamiento y mantenimiento de toda la infraestructura militar, incluyendo aeronaves y otros equipos. Consideramos inaceptable que, en un contexto de escasez, los recursos hídricos de Puerto Rico sean destinados prioritariamente a fines militares mientras miles de familias enfrentan interrupciones en el servicio. El agua de nuestros municipios debe servir primero a las comunidades y no al sostenimiento del aparato militar.

De acuerdo con informes de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y del Departamento de la Marina de los Estados Unidos, en Roosevelt Roads se han identificado al menos 82 áreas contaminadas (SWMUs y AOCs) con presencia de metales pesados, hidrocarburos, solventes industriales y sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). Aunque algunas áreas han sido objeto de procesos de remediación, hay zonas con potenciales riesgos para los ecosistemas de la bahía de Ensenada Honda y para las comunidades cercanas. Reclamamos la publicación de un informe actualizado sobre el estado de los suelos, las aguas subterráneas y los sedimentos costeros, así como la participación de las comunidades y de organizaciones ambientales en todas las decisiones relacionadas con Roosevelt Roads.       

Nuestra organización también denuncia cualquier intento de ampliar o fortalecer el uso militar de estas instalaciones. Nos preocupa profundamente que Puerto Rico continúe siendo utilizado como plataforma estratégica para operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe y América Latina. Rechazamos que Puerto Rico sea utilizado para apoyar una eventual intervención militar contra Cuba o contra cualquier otro pueblo de la región. Puerto Rico no debe servir de trampolín para guerras, invasiones o acciones que amenacen la paz del Caribe. Nuestro archipiélago debe ser un puente de solidaridad entre los pueblos y no una base para la confrontación militar.

Es momento de transformar el área de lo que ellos denominan Roosevelt Roads ( que son los caminos  de los ceibeños, no de Roosevelt ) en un espacio dedicado al desarrollo sostenible, la conservación ambiental, la educación, la investigación científica y la creación de empleos que beneficien a las comunidades de Ceiba,  Naguabo y todo Puerto Rico.

Madres contra la Guerra hace un llamado al pueblo puertorriqueño, a las organizaciones sociales, ambientales, sindicales, religiosas y de derechos humanos a unirse para defender nuestro territorio, proteger nuestros recursos naturales y exigir que Puerto Rico nunca más sea utilizado como plataforma para la guerra. ¡ Fuera las bases militares estadounidenses de Puerto Rico!

Sonia Santiago Hernández, portavoz




10 de julio de 2026

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22 de junio de 2026

Ponencia de Madres contra la Guerra ante el Comité #special de Descolonización de las Naciones Unidas 22 de junio de 2026


Señora Presidenta, distinguidos miembros del Comité Especial de Descolonización, representantes de los Estados Miembros:
Reciban un cordial saludo de parte de Madres contra la Guerra, organización pacifista fundada en Puerto Rico en el año 2003 por madres y familiares de soldados puertorriqueños que estaban participando en las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán.
Comparecemos hoy ante este honorable Comité para denunciar que el colonialismo que aún vive Puerto Rico no solo se expresa en la ausencia de soberanía política y económica, sino también en una profunda y persistente militarización de nuestro territorio y de nuestra sociedad.
Durante más de ciento veinticinco años de dominio estadounidense, Puerto Rico ha sido utilizado como enclave estratégico para operaciones militares en el Caribe y América Latina. Nuestro archipiélago ha servido para el establecimiento de bases militares, campos de entrenamiento, maniobras bélicas y operaciones de importancia geopolítica que han respondido a intereses ajenos a la voluntad del pueblo puertorriqueño.
La historia de Vieques y Culebra constituye una de las expresiones más dolorosas de esa realidad colonial. Décadas de bombardeos dejaron contaminación ambiental, destrucción de ecosistemas y profundas preocupaciones sobre sus efectos en la salud pública. La lucha ejemplar de esas comunidades logró el cese de las prácticas militares, pero sus consecuencias continúan presentes y la reparación aún sigue siendo una deuda pendiente.
Desde hace más de 100 años se han desarrollado instalaciones militares en otras zonas de Puerto Rico, afectando comunidades, limitando el uso de terrenos y condicionando el desarrollo económico y social de nuestro país. En los últimos años observamos con preocupación nuevas iniciativas para fortalecer la presencia militar estadounidense en nuestra isla y utilizar nuevamente a Puerto Rico como plataforma para operaciones regionales, como fue la invasión a Venezuela el pasado 3 de enero.
Madres contra la Guerra considera que resulta incompatible con los principios de la Carta de las Naciones Unidas que un territorio colonial sea utilizado para fines militares sin que su pueblo ejerza plenamente su derecho a la libre determinación.
El militarismo también se manifiesta en la vida cotidiana de nuestra juventud. En un contexto de limitadas oportunidades económicas, miles de jóvenes puertorriqueños encuentran en el servicio militar una de las pocas alternativas para acceder a educación, empleo o servicios médicos. Para muchos, esa decisión está condicionada por la pobreza y la desigualdad, más que por una auténtica libertad de elección. Más de 200,000 puertorriqueños han estado en guerras de Estados Unidos, más de 1000 han muerto, cientos han sido heridos. Puerto Rico jamás le ha declarado la guerra a ningún país. 
Como madres, hemos acompañado a familias cuyos hijos e hijas regresan de la guerra con heridas físicas invisibles y visibles, con traumas emocionales profundos o, en demasiados casos, no regresan jamás. Hemos escuchado testimonios de sufrimiento, pérdidas irreparables y consecuencias que acompañan a las familias durante toda su vida.
Nuestra organización ha promovido durante más de dos décadas la educación para la paz, la objeción por conciencia, la resolución no violenta de los conflictos y el respeto a la dignidad humana. Creemos firmemente que la verdadera seguridad no se construye con bases militares ni con el aumento del armamento, sino mediante la justicia social, la educación, la salud, la cooperación internacional y el respeto a los derechos humanos.
Por ello, solicitamos respetuosamente a este Comité que continúe reafirmando el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a ejercer plenamente su libre determinación e independencia, conforme al derecho internacional y a las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.
Solicitamos igualmente que la comunidad internacional mantenga una vigilancia permanente sobre las consecuencias del militarismo en Puerto Rico; que se promueva la limpieza y restauración ambiental de las zonas afectadas por actividades militares; que se atiendan adecuadamente las necesidades de salud de las poblaciones impactadas y de los veteranos; y que se rechace cualquier utilización de Puerto Rico como plataforma para agresiones militares o intervenciones contra pueblos hermanos del Caribe, América Latina o cualquier otra región del mundo.
Puerto Rico merece construir su futuro como una nación de paz, comprometida con la cooperación internacional, el respeto mutuo y la solución pacífica de las controversias. Nuestro pueblo tiene derecho a decidir libremente su destino y a vivir sin que su territorio sea utilizado para fines militares contrarios a su voluntad.
Concluyo con las palabras que han guiado la labor de Madres contra la Guerra desde su fundación y que resumen nuestra convicción más profunda:
La maternidad es vida y la guerra es muerte.
Que las Naciones Unidas continúen acompañando al pueblo de Puerto Rico en su aspiración a la descolonización, la justicia y la paz.
Muchas gracias.

19 de junio de 2026

Mensaje por el Día de los Padres


Madres contra la Guerra
En este Día de los Padres, Madres contra la Guerra extiende un saludo cariñoso y solidario a todos los padres de Puerto Rico y del mundo.
Reconocemos el amor, la dedicación, el sacrificio y la responsabilidad de quienes día tras día trabajan para proteger, educar y acompañar a sus hijos e hijas en la construcción de un futuro mejor. Ser padre es sembrar esperanza, cultivar valores y defender la vida.
De manera especial, recordamos a los padres que han perdido a sus hijos e hijas en las guerras, a los que esperan el regreso de sus seres queridos desplegados en conflictos armados y a aquellos veteranos que aún cargan las heridas físicas y emocionales de la guerra. Compartimos su dolor y reafirmamos nuestro compromiso con la paz.
En una época marcada por la violencia, el militarismo y las amenazas de nuevas guerras, hacemos un llamado a todos los padres a levantar su voz en defensa de la vida, la justicia y la convivencia pacífica entre los pueblos. Nuestros hijos e hijas merecen heredar un mundo donde prevalezca el diálogo sobre las armas y la solidaridad sobre la confrontación.
Que este Día de los Padres sea una oportunidad para fortalecer los lazos familiares y renovar nuestro compromiso colectivo de construir una cultura de paz.
¡Feliz Día de los Padres!
Madres contra la Guerra
Puerto Rico

16 de junio de 2026

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5 de junio de 2026

Agradecidas de la dedicatoria a Madres contra la Guerra . Honremos nuestra bandera 

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26 de mayo de 2026

Puerto Rico no puede ser usado para agendas bélicas

COMUNICADO DE PRENSA
Madres contra la Guerra
Puerto Rico | 26 de mayo de 2026
Madres contra la Guerra denuncia enérgicamente las peligrosas expresiones de la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, sobre una supuesta guerra o intervención militar de Estados Unidos contra Cuba. Sus declaraciones, realizadas públicamente en medios de comunicación, son irresponsables, temerarias y representan una amenaza a la paz en el Caribe.
Puerto Rico no puede continuar siendo utilizado como plataforma militar para guerras, invasiones ni agresiones contra pueblos hermanos de América Latina y el Caribe. Nuestro país ha sufrido por décadas las consecuencias del militarismo estadounidense: expropiaciones de terrenos, contaminación ambiental, desplazamientos comunitarios y el envío de miles de jóvenes puertorriqueños a guerras que no son nuestras.
Las expresiones de la gobernadora normalizan el lenguaje de guerra y pretenden presentar como inevitable una posible agresión militar contra Cuba. Rechazamos categóricamente cualquier intento de convertir a Puerto Rico en base estratégica para acciones bélicas en la región.
Cuba es un pueblo hermano del Caribe que ha resistido por más de seis décadas un cruel bloqueo económico condenado repetidamente por la comunidad internacional. En lugar de amenazas e intervenciones militares, lo que necesita nuestra región es diálogo, respeto a la soberanía de los pueblos y relaciones basadas en la paz y la cooperación.
Madres contra la Guerra recuerda que las guerras siempre dejan muerte, dolor, traumas y destrucción. Son las madres quienes entierran a sus hijos, son las familias pobres las que cargan el peso de los conflictos y son los pueblos los que sufren las consecuencias de las decisiones tomadas desde el poder político y militar.
Exigimos a la gobernadora que retire sus expresiones belicistas y que respete el derecho de los pueblos del Caribe a vivir en paz. Asimismo, hacemos un llamado al pueblo puertorriqueño, a las organizaciones sociales, estudiantiles, sindicales, religiosas y comunitarias a rechazar toda política de guerra y toda utilización de Puerto Rico como enclave militar de Estados Unidos.
Puerto Rico debe ser puente de paz y solidaridad entre los pueblos, no instrumento de agresión militar.
Contactos para la prensa
Sonia Santiago Hernández, 787-619-5175

23 de mayo de 2026

Día de la Recordación: honramos su memoria luchando por la paz


COMUNICADO DE PRENSA

Puerto Rico | 23 de mayo de 2026


En este Día de la Recordación, honra la memoria de todos los soldados puertorriqueños fallecidos en las guerras de Estados Unidos. Puerto Rico nunca le ha declarado la guerra a ningún país; sin embargo, más de 200,000 puertorriqueños y puertorriqueñas han servido en conflictos bélicos estadounidenses desde la Primera Guerra Mundial.

Miles de familias boricuas han cargado el dolor de la pérdida. Han fallecido cientos de soldados puertorriqueños en Corea, Vietnam, Irak, Afganistán y otros conflictos militares. Detrás de cada cifra hay una madre, un padre, hijos, hermanos y comunidades marcadas para siempre por la guerra. Oramos para que la sangre derramada sea semilla de paz y no de nuevas guerras.

El expresidente Dwight D. Eisenhower advirtió en 1961 sobre el peligro del complejo industrial-militar y la influencia que ejerce sobre las decisiones de guerra. Décadas después, continúan las invasiones y ocupaciones impulsadas por intereses económicos vinculados a la industria armamentista, al control de recursos naturales y al lucro que genera la guerra.

Muchos militares regresan con profundas heridas físicas y emocionales. Decenas de miles padecen ansiedad, depresión, adicciones, trastorno de estrés postraumático y daño neurológico irreversible. Otros sufren enfermedades asociadas a sustancias tóxicas utilizadas en los conflictos bélicos, como el agente naranja, el fósforo blanco y el uranio reducido. También lamentamos que muchos veteranos puertorriqueños tengan que viajar fuera de Puerto Rico para recibir tratamientos médicos especializados que no están disponibles en la isla.

Recordamos con dolor los casos de jóvenes veteranos puertorriqueños cuyas familias solicitaron ayuda médica y emocional sin recibir el apoyo necesario. La indiferencia institucional ha tenido consecuencias devastadoras para militares, veteranos y civiles. La crisis de salud mental que afecta a muchos excombatientes no puede seguir siendo ignorada.

En este día también recordamos a soldados boricuas que expresaron oposición a las guerras en las que fueron enviados a combatir, y cuyos familiares compartieron con nosotras testimonios de sufrimiento, angustia y rechazo a la violencia. Hemos acompañado a muchas de estas familias en sus funerales, escuchando historias de jóvenes que no querían regresar al campo de batalla y que soñaban con volver vivos a sus hogares.

Nos preguntamos nuevamente: ¿para qué tantas muertes, tanto sufrimiento y tanta destrucción? El mundo no es hoy más seguro después de décadas de guerras en Irak, Afganistán y otros países. Mientras tanto, miles de millones de dólares continúan destinándose a gastos militares mientras aumentan la pobreza, la desigualdad y las necesidades sociales.

Como expresó el fallecido militar puertorriqueño Tom Soto: “Honremos la memoria de los muertos luchando por los vivos”.

reafirma su compromiso de continuar acompañando a las familias militares y veteranas, defendiendo la paz y orientando a la juventud sobre las consecuencias del militarismo y la guerra. Exigimos el regreso de las tropas, el fin de las guerras y que los recursos públicos se utilicen para la salud, la educación y las necesidades de nuestros pueblos, no para la destrucción.

No más fondos para las guerras.

No al reclutamiento militar de nuestra juventud.

Que regresen las tropas ya.

Sonia Santiago Hernández, Ph.D.

Portavoz







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20 de mayo de 2026

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25 de abril de 2026

Mostramos nuestra indignación. No a la Guardia Nacional de EEUU en Puerto Rico



COMUNICADO DE PRENSA

Madres contra la Guerra

Puerto Rico | 25 de abril de 2026

San Juan, Puerto Rico : Madres contra la Guerra exige la salida de la Guardia Nacional de Estados Unidos de Puerto Rico y denuncia su utilización en misiones militares del Comando Sur.        

  Denunciamos enérgicamente la presencia y utilización de la Guardia Nacional de Estados Unidos en Puerto Rico como parte del engranaje militar del Comando Sur en América Latina y el Caribe. Nuestro país no puede seguir siendo plataforma de apoyo logístico, militar y estratégico para operaciones, ejercicios y alianzas del aparato bélico estadounidense en la región. Documentos oficiales reconocen que la Guardia Nacional participa en relaciones militares con países aliados, ejercicios multinacionales y capacidades de apoyo e interoperabilidad impulsadas por el Comando Sur. 

La propia Guardia Nacional de Estados Unidos en Puerto Rico admite que una de sus funciones centrales es apoyar al gobierno de Estados Unidos cuando así lo ordene el presidente. Esa definición confirma que no se trata de una institución puertorriqueña al servicio de nuestras comunidades, sino de una fuerza subordinada a los intereses militares de Washington. 

Más aún, fuentes oficiales de la Guardia Nacional de Estados Unidos han presentado a la Guardia Nacional Aérea en Puerto Rico como un “puente aéreo estratégico” para el Comando Sur, resaltando su papel en ejercicios multinacionales como Forward Tiger desde la base Muñiz en Carolina. Esa descripción deja claro que Puerto Rico está siendo utilizado como plataforma para proyectar poder militar estadounidense sobre nuestra región.

El Comando Sur afirma que su Programa de Asociación Estatal, operado con la Guardia Nacional, mantiene asociaciones con 30 países de América Latina y el Caribe, mientras que su declaración de postura de 2025 sostiene que esas alianzas son “críticas” para aumentar la capacidad de seguridad de países socios. También informa que en el año fiscal 2024 se completaron 316 eventos mediante ese programa.

Madres contra la Guerra rechaza que Puerto Rico sea convertido en centro de adiestramiento, tránsito, apoyo aéreo y proyección militar contra pueblos hermanos de América Latina y el Caribe. Denunciamos que esta estructura militar no responde a las necesidades del pueblo puertorriqueño, sino a una lógica colonial que utiliza nuestro territorio y a nuestra juventud para guerras, ejercicios y operaciones ajenas a nuestro bienestar.

Mientras en Puerto Rico faltan recursos para la salud, la educación, la vivienda, la atención a desastres y el desarrollo de nuestras comunidades, se fortalece una institución militar integrada a la política exterior y de seguridad de Estados Unidos. Esa es una afrenta a la dignidad de nuestro pueblo y una amenaza a la paz regional.

Por eso, Madres contra la Guerra exige:

La salida de la Guardia Nacional de Estados Unidos de Puerto Rico.

El fin de la utilización de Puerto Rico como base de apoyo militar del Comando Sur.

El cese de toda participación de unidades puertorriqueñas en ejercicios, operaciones y alianzas militares dirigidas por Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

La desmilitarización de Puerto Rico y el cierre de las instalaciones militares utilizadas para la proyección bélica estadounidense.

La inversión de los recursos públicos en la vida, no en la guerra: salud, educación, vivienda, justicia ambiental y bienestar comunitario.

Hacemos un llamado al país a rechazar la normalización de la militarización y a defender el derecho de Puerto Rico a vivir en paz, sin servir de plataforma para intervenciones militares contra otros pueblos. Puerto Rico no debe ser puente de guerra. Puerto Rico debe ser tierra de paz, soberanía y solidaridad entre los pueblos.


Contacto de prensa:

Sonia Santiago Hernández, Ph.D.

Portavoz, Madres contra la Guerra

Tel. 787-619-5175



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Con nuestra solidaridad Palestina vencerá




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Por la paz

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20 de abril de 2026

COMUNICADO DE PRENSA
Madres contra la Guerra
Puerto Rico | 20 de abril de 2026
Madres contra la Guerra denuncia la consolidación de operaciones militares en Ceiba y rechaza la militarización de Puerto Rico
Las Madres contra la Guerra denunciamos enérgicamente la decisión de concentrar las operaciones militares de Estados Unidos en el municipio de Ceiba, específicamente en la antigua base naval Roosevelt Roads.
Esta determinación confirma lo que por años hemos advertido: Puerto Rico continúa siendo utilizado como plataforma militar estratégica del gobierno de Estados Unidos, en detrimento de nuestro ambiente, nuestra soberanía y la seguridad de nuestras comunidades.
La centralización de operaciones militares en Ceiba no representa una reducción de la militarización, sino todo lo contrario: implica una intensificación del uso militar del territorio puertorriqueño, con consecuencias directas para las comunidades cercanas. La historia de esa base está marcada por el desplazamiento forzado de comunidades, la contaminación ambiental y la exposición a sustancias tóxicas que aún hoy afectan la salud de la población.
Denunciamos que desde instalaciones como Roosevelt Roads se han coordinado y apoyado intervenciones militares en países hermanos del Caribe y América Latina. La reactivación y fortalecimiento de estas operaciones profundiza el rol de Puerto Rico como enclave de guerra, ajeno a los intereses y la voluntad del pueblo puertorriqueño.
Asimismo, alertamos sobre el impacto ambiental acumulativo de estas actividades. Informes federales han documentado la presencia de múltiples áreas contaminadas dentro de la base, incluyendo vertederos, zonas de combustibles y residuos peligrosos, cuya limpieza ha sido lenta e insuficiente. La expansión de operaciones militares agrava estos riesgos.
La verdadera seguridad no se construye con bases militares ni con preparación para la guerra, sino con educación, salud, justicia ambiental y respeto a los derechos humanos.
Exigimos:
El cese inmediato de la expansión de operaciones militares en Puerto Rico.
La descontaminación total y transparente de todos los terrenos afectados en Roosevelt Roads ,
El respeto al derecho del pueblo puertorriqueño a decidir sobre el uso de su territorio,
El fin de la utilización de Puerto Rico como plataforma para intervenciones militares en otros países,
Hacemos un llamado a las comunidades, organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos a unirse en defensa de la vida, la paz y la desmilitarización de nuestro país.
Puerto Rico no es una base militar. Puerto Rico es un pueblo que lucha por la paz.
Sonia Santiago Hernández, Ph.D.
Portavoz, Madres contra la Guerra
📞 787-619-5175

11 de abril de 2026

Mensaje de agradecimiento a la Mesa de Diálogo Martin Luther King Jr

Madres contra la Guerra 10 de abril de 2026

Hoy recibimos esta medalla con profunda emoción… pero también con plena conciencia.

La recibimos de la Mesa de Diálogo Martin Luther King no como un punto de llegada…
sino como un compromiso renovado.

Porque este reconocimiento no es solo para Madres contra la Guerra.
Es para cada madre que ha llorado a un hijo en la guerra.
Para cada joven que ha dicho “no” al reclutamiento.
Para cada militar que ha tenido el valor de escuchar su conciencia.

Es para el pueblo.

En Madres contra la Guerra, desde el 1 de mayo de 2003, hemos denunciado la militarización de Puerto Rico…
hemos señalado cómo la guerra se alimenta de la pobreza, de la desigualdad,
de la falta de oportunidades para nuestra juventud.

Nos oponemos al reclutamiento militar que convierte la necesidad en herramienta de guerra.
Y afirmamos con claridad:
nuestra juventud no nació para la guerra… nació para la vida.

También defendemos con firmeza la objeción por conciencia.
Porque negarse a matar… es un acto de profunda humanidad.
Porque decir “no” a la guerra… es decir “sí” a la vida.

Y en ese camino, nos guía el pensamiento de Martin Luther King Jr.,
quien nos advirtió con claridad:

“Llega un momento en que el silencio es traición.”

Hoy no guardamos silencio.
Hoy denunciamos la guerra… denunciamos la ocupación… denunciamos la injusticia.

Porque como también nos enseñó:

“La injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todas partes.”

No hay fronteras para el dolor humano.
No hay excusas para la violencia organizada.

Por eso creemos en una paz activa, una paz con justicia.
Una paz que no se construye con armas… sino con dignidad.

Como dijo Martin Luther King Jr.:

“La paz verdadera no es simplemente la ausencia de tensión; es la presencia de la justicia.”

Y en tiempos como estos, donde la guerra se normaliza,
donde se invierten miles de millones en destrucción mientras nuestros pueblos sufren,
levantamos otra vez su llamado urgente:

“Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o pereceremos juntos como necios.”

Nuestra lucha es por las familias militares…
por las familias civiles…
por la niñez que crece bajo la sombra de la guerra…
por quienes viven el trauma, el desplazamiento, la pérdida.

Nuestra lucha es por la vida.

Y creemos, profundamente, que la no violencia no es debilidad…
es fuerza moral.

Como afirmó King:

“La no violencia es una poderosa y justa arma que corta sin herir y ennoblece a quien la empuña.”

Hoy recibimos esta medalla en nombre de quienes resisten.
De quienes no se rinden.
De quienes creen que otro mundo es posible.

Gracias a la Mesa de Diálogo Martin Luther King por este reconocimiento.
Gracias por mantener viva una voz que sigue siendo urgente… necesaria… transformadora.

Y a nuestro pueblo le decimos:
seguimos…
seguimos denunciando…
seguimos organizando…
seguimos luchando…

Hasta que la paz con justicia deje de ser un sueño…
y se convierta en realidad.

Muchas gracias.

Sonia Santiago Hernandez y las

Madres contra la Guerra

Reverendo Juan Ángel Gutiérrez 
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