...LA GUERRA ES LA ANTITESIS DE LA PAZ Y NOSOTRAS LUCHAMOS POR LA PAZ...

17 de marzo de 2026

Artículo publicado en El Nuevo Día martes 17 de marzo de 2026

Por Sonia Santiago Hernández, Ph.D.
La reciente escalada militar de Estados Unidos e Israel contra Irán representa una tragedia humana, económica y moral cuyas consecuencias se extienden mucho más allá del campo de batalla. Mientras los gobiernos hablan de "seguridad" y "operaciones estratégicas", la realidad que enfrentan los pueblos es la de muerte, destrucción y sufrimiento innecesario.
Según las cifras disponibles hasta el momento, esta guerra ya ha causado la muerte de más de 4,800 personas en Irán y ha dejado más de 10,000 personas heridas, muchas de ellas civiles. Familias enteras han sido destrozadas por bombardeos, hospitales han quedado desbordados y comunidades enteras viven bajo el terror constante de los ataques aéreos.
La tragedia también alcanza a las propias fuerzas militares estadounidenses. Trece militares de Estados Unidos han muerto y más de 150 han resultado heridos, recordándonos una vez más que las guerras siempre terminan enviando a jóvenes —muchos de ellos provenientes de comunidades trabajadoras— a morir en conflictos que responden a intereses geopolíticos y económicos.
Pero el costo humano es solo una parte de esta devastación. El costo económico de esta guerra ya supera los 12 mil millones de dólares, una cifra que resulta obscena cuando se compara con las necesidades urgentes de la población.
Con 12 mil millones de dólares se podrían financiar programas de vivienda accesible, ampliar los sistemas de salud pública, fortalecer la educación, combatir la pobreza infantil y apoyar a las comunidades que enfrentan crisis económicas. En lugar de ello, ese dinero se destina a bombas, misiles y operaciones militares que solo generan más violencia. El complejo militar industrial se beneficia a costa de la salud y la vida. 
Las consecuencias económicas de la guerra también se sienten en todo el planeta. El conflicto ha provocado un aumento en el precio del petróleo, lo que inevitablemente encarece la gasolina y todos los productos derivados del petróleo. Esto significa que millones de familias verán aumentar el costo de transportarse, de producir alimentos y de mantener sus hogares. La guerra, una vez más, se convierte en un impuesto oculto que pagan los pueblos del mundo.
A este panorama se suma un impacto menos visible pero profundamente real: la angustia y la ansiedad colectiva que provocan las guerras. Las poblaciones que viven bajo bombardeos experimentan traumas profundos, pero también quienes observan desde lejos el desarrollo de estos conflictos sienten la inseguridad y el miedo ante un mundo cada vez más militarizado. Las guerras no solo destruyen ciudades; también erosionan la salud mental de generaciones enteras.
En Puerto Rico conocemos demasiado bien las consecuencias del militarismo. Durante más de un siglo, nuestro país ha sido utilizado como plataforma militar en el Caribe. Miles de jóvenes puertorriqueños han sido enviados a guerras que no decidieron, mientras nuestras comunidades continúan enfrentando pobreza, desigualdad y abandono social.
Por eso, frente a la guerra contra Irán, es imprescindible levantar una voz clara de denuncia. La seguridad verdadera no se construye con bombas ni con invasiones. Se construye con justicia social, cooperación entre los pueblos y respeto al derecho internacional.
El mundo necesita hospitales, escuelas, energías limpias y programas que dignifiquen la vida humana. Sin embargo, el complejo militar-industrial continúa beneficiándose de conflictos que enriquecen a unos pocos mientras empobrecen y traumatizan a millones.
La humanidad enfrenta desafíos enormes: crisis climática, desigualdad económica, desplazamientos masivos de población y crisis de salud mental. Ninguno de estos problemas se resuelve con más guerra.
Es hora de preguntarnos, con urgencia moral y política: ¿cuántas vidas más deben perderse antes de que entendamos que la guerra nunca ha sido la solución?
Los pueblos del mundo merecen paz. Y esa paz solo será posible cuando la vida humana valga más que los intereses de la guerra. 🕊️